miércoles, 2 de noviembre de 2016

Otro Halloween, otro regalo


Otro Halloween a la espalda, y como es tradición vengo a compartir contigo un relato de terror. Sí, lo sé, ya ha pasado la noche de Halloween, pero ¿acaso importa? Te traigo un relato, que es de lo que se trata. Y te lo traigo hoy porque es hoy cuando por fin está disponible. No creas que es fácil coordinar a una treintena de autores por medio de Facebook en un tiempo récord, leer, seleccionar, revisar y maquetar a contrarreloj; el proyecto se ha demorado dos días, bueno, no vamos a ponernos tiquismiquis. El incombustible Athman y el tenaz Toluuu, junto con James Crawford Publishing, se han pegado la currada padre para que pudieras tener en tus manos una antología delirante y fantástica, y además la han colgado en Lektu para que puedas descargártela gratis, así que lo menos que podemos hacer es aplaudir, dar las gracias y correr a pinchar en el enlace. ¿Ya te he dicho que es gratuita? 8-)

Ah, ¿que de qué va la cosa? Claro, claro, no te he dicho nada todavía; ya sabes que no suelo hablar de lo que voy haciendo a menos que tenga una portada que enseñarte, o una fecha de publicación. Hay varios relatos míos por ahí, muy bien acompañados, por cierto, de los que no he hablado porque quiero que permanezcan en secreto hasta que pueda mostrártelos (ya sabes que soy muy celosa de lo mío y que no me gusta presumir ni vender humo), y este que te traigo hoy es uno de ellos. Además, esto de los retos exprés es lo que tiene: primero, que no sabes si vas a ser capaz de escribir un relato sobre un tema concreto en un plazo minúsculo; segundo, que no sabes qué va a pasar con la antología en cuestión; y tercero, que todo va tan deprisa que no te da ni tiempo a crear un mínimo hype, porque la cosa sale a la luz antes de que te des cuenta.

Bien, así ha sido ONÍRICA. Hijos de Iquelo. Una idea de Athman M. Charles (y cito sus palabras) en la que más de treinta autores rendimos tributo a lo onírico, lo surrealista, lo experimental, utilizando el mundo de los sueños, las alucinaciones, la locura, la metaliteratura o la introspección para hablar de lo intangible, de lo que existe más allá de nuestra propia percepción.
Donde los límites de lo real se difuminan por completo cuando percibimos retazos de otros mundos, sean posibles o solo fruto de nuestras propias obsesiones, pesadillas, dudas y deseos, como parte de una realidad que desconocíamos, pero que se manifiesta ante nosotros de manera tan absurda como tangible y de la que somos involuntarios creadores, y a la que, como antiguos demiurgos, damos forma, aliento y vida. Al franquear ciertas puertas que mantenemos ocultas en la parte más oscura y secreta de nuestra psique, se nos aparecen Lynch, Buñuel o Richard Kelly haciéndonos sentir como Alan Wake en El País de las Maravillas.

Se dice que los sueños reflejan los deseos y anhelos del subconsciente. Y que las pesadillas, los temores. Pero no siempre es así. A veces los roles se intercambian. O se mezclan. O se distorsionan. Y las líneas entre lo soñado, lo deseado, lo temido y lo vivido se desvanecen como los recuerdos de esos sueños tras despertar.
Paranoia, surrealismo, demencia, fantasías, extravagancia… Todo eso, y más, aparece conformando los sueños. ¿O quizá no son solo sueños, sino recuerdos de otras realidades, de otras vidas? Cada uno debe decidirlo, descubrirlo, al igual que han hecho los treinta y dos autores que conforman esta antología.
Porque los sueños, no siempre sueños son…

Bueno, pues aquí vas a encontrar un relato mío, ése que te traigo para cumplir con la tradición, como cada año desde que me inicié en esto de los blogs. Se titula Sicigia. ¿Y qué puedo decirte de él? Es onírico, tanto en el tono como en el contenido, es surrealista, en él los límites de lo real se difuminan por completo, como dice Ath; es, digamos, una paranoia visual rica en detalles, diría que en cierto modo es introspectivo, y me he decantado por la metaliteratura. No puedo decirte más, no debo hacerlo. Pues cada relato pertenece al lector tanto como al escritor, y cada lector encuentra en él cosas distintas, y nada de lo que yo diga sirve de mucho, pues eres tú quien, tras leerlo, te vas a formar un juicio y te vas a llevar una impresión u otra. Así que te invito a leerlo y, si después te apetece, a venir a contarme qué te ha parecido. Porque escribo para mí, ya lo sabes, pero también escribo para ti, también lo sabes. Y hace mucho que esperas algo nuevo salido de mi pluma. Espero que este relato, este regalo que te traigo hoy, te complazca. Yo he disfrutado muchísimo escribiéndolo.

martes, 27 de septiembre de 2016

De cazatalentos, presuntas editoriales y otras (malas) hierbas

Hace mucho que no vengo a contarte cositas, en parte porque todavía no tengo noticias literarias que compartir, y en parte porque este año no siento tanto la necesidad de comunicarme como la de reencontrarme con esa parte de mí que estuvo tanto tiempo perdida (o dormida, o en coma, vete a saber) que necesitó doce retos y un NaNoWrimo personalizado y autoimpuesto para empezar a resucitar y que incluso después de haber vuelto el año pasado (y demostrar que conserva el toque y que cuando se lo propone es capaz de darme textos fantásticos) aún se muestra esquiva como la sombra de Peter Pan, negándose a quedarse conmigo el tiempo suficiente para que me la cosa al alma y así mantenerla a mi lado. A ratos tecleo, y lo que escribo me llena y me satisface, pero no lo hago durante muchos días seguidos, y ante el temor de volver a hallarme varada en medio del mismo camino en el que me quedé estancada hace años, y en un intento de forzar a la voluntad para derrotar de una vez por todas a la desidia, a la cobardía y a la resignación, todas ellas grandes maestras en la fabricación de excusas, apago el ordenador y busco a mi sombra esquiva en un cuaderno, en algún rincón de mi estantería o en el triste y aburrido paisaje que se ve desde mi ventana; sin internet, sin redes sociales, sin móvil, sin más distracciones que esa lucha interna (que se me antoja eterna) entre la necesidad y las ganas por un lado y la pereza y la falta de motivación por el otro.

Hoy, sin embargo, rompo mi silencio y salgo de mi cueva de ermitaña para compartir contigo una estupendísima noticia que te va a dejar con la boca abierta. Y es que ¡por fin! he recibido ese correo tan anhelado por todo escritor que sueña con ver su trabajo publicado... y todavía no sé si echarme a reír o ponerme a gritar.

Y es que nos han dicho cientos de veces que publicar con una buena editorial es misión imposible cuando menos, que tienes que llamar a docenas de puertas antes de que que algún editor o asesor editorial se muestre ligeramente interesado en tu propuesta, que tienes que armarte de paciencia y estar dispuesto a recibir muchas negativas, o incluso muchos silencios, porque no todas las editoriales a las que te dirijas responderán a tu carta de presentación; que si no has publicado nada antes, o sí lo has hecho pero no has tenido repercusión y tu nombre es uno más entre una multitud de desconocidos, va a ser muy difícil que ningún editor se moleste en escucharte.

Y nos lo hemos creído, qué ingenuos, qué bobos.

¡Pero si publicar es súper mega fácil de la muerte!

Verás, lo que nadie nos ha dicho nunca es que existen ojeadores y cazatalentos ocultos en la red, observando y valorando nuestro trabajo, dispuestos a recibirnos con los brazos abiertos y a publicar nuestra novela haciéndose cargo de todos los gastos y blablabla. Y que no necesitas mandar ningún mail, porque en cualquier momento ellos van a enviarte uno a ti, así, por tu cara bonita, porque el trabajo que compartes en las redes sociales o en tu blog o en tu página web tiene muchísima calidad y no merece quedarse inédito y pasar desapercibido. Vaya, que publicar con una editorial es lo más fácil del mundo. Sólo tienes que esperar sentado a que llegue ese e-mail y darle al botón de responder sin pensártelo dos veces.

Y yo, ¡yo!, he sido la afortunadísima escritora novel a la que nadie conoce que ha recibido dicho e-mail. Je. O debería decir: ¡Ja!

Permite que comparta contigo el contenido de dicho correo, así tal vez comprendas la ironía de este post y de ese ¡Ja! que acabo de escupir.

Bienvenida Bea, te financiamos tus escritos inéditos en libreráis al 100%
Ediciones Mouse
Estimada Bea, desde ediciones Mouse te damos la bienvenida y nos es grato comunicarte que publicamos tu manuscrito de forma tradicional y corriendo nosotros con todos los gastos de edición y distribución. Después de valorar tus escritos en  internet pensamos y apostamos que puede tener interés ante los libreros y lectores.
Ediciones Mouse es una editorial tradicional nacida en Irlanda y extendida por todo Reino Unido siendo ahora pionera en España.Nuestra metodología consiste en ojear y observar a escritores de toda índole y de cualquier género literario que publique sus escritos en la redes sociales,blogs,wattpad,etc,con un equipo de profesionales y colaboradores en distintos sectores del mundo editorial al corriente de todo lo que se comenta en el ámbito literario.Somos unos cazatalentos cuyo objetivo es enviar a librerías los escritos de aquellos escritores noveles que no tienen ninguna ayuda ni pueden costearse la financiación de una publicación o bien han pasado desapercibidos en el ámbito editorial.Durante meses venimos observando su trabajo y viendo potencial en tus escritos. Por eso confiamos en tu obra, en tu manuscrito y vamos a invertir el 100%  de nuestro capital para publicar tu libro con todo nuestro respaldo y asesoramiento de forma tradicional.
Debes de vivir en España y que tu manuscrito sea inédito para publicarte. Nuestra labor como editorial consiste en la corrección de texto, diseño de portada,maquetación, isbn,gestión de la firma de libros en tu presentación en sociedad de ti como escritor y de tu obra en tu ciudad, distribución en librerías, portales de internet, etc.
Lo planificamos, nos encargamos y gestionamos todo. Nuestro lema es fomentar la literatura y a escritores noveles de España para entretener a nuestros lectores y potenciar la lectura en nuestro país. Por favor, si estas interesado para formalizar nuestro compromiso y redactarle el contrato de edición de su libro necesitamos nos envíes tus datos personales, manuscrito completo en un solo archivo de word, biografía, sinopsis del libro y fotografía.
Visita nuestra web.
www.edicionesmouse.es

Bueno, y ahora que lo has leído, dime: entre reír o gritar, ¿qué harías tú? A mí es que lo absurdo no me suele hacer demasiada gracia, más bien me ofende; además, cuando al leer según qué me empiezan a sangrar los ojos, grito. Y como no tengo a nadie cerca para desahogarme, grito aquí, en mi rincón, por si hay alguien al otro lado con ganas de escuchar y algunos minutos para perder.

¿Alguna vez has recibido un correo en el que te dicen que eres el único beneficiario de una herencia perdida en el culo del mundo, o has entrado en un sitio web y te ha saltado una ventanita que te felicita por ser el visitante número un millón y que has ganado un ídem que recibirás en cuanto le des al botón que parpadea en esa ventanita? Y te lo has creído y has respondido al correo o has pinchado en el botoncito, sí, claro, seguro que sí. Pues esa misma cara es la que se me ha quedado después de haber leído este mensaje que, no me preguntes por qué, ha aparecido en mi bandeja de entrada y no en la carpeta de correo no deseado. Cazatalentos, editoriales serias... ¡Ja!

Llámame tiquismiquis, pero alguien que redacta un mail con faltas de ortografía ya en la primera línea (libreráis, uf), que no parece conocer la existencia de la coma del vocativo (Bienvenida Bea), que no sabe que después de un signo de puntuación va un espacio en blanco y que tan pronto me habla de tú como de usted, por no mencionar esas frases tan mal construidas que parece que hayan utilizado el Bing para traducir un texto del original (suponiendo que el original fuera inglés, dado que dice que son nacidos en Irlanda), no me parece experto en corrección de texto o maquetación precisamente.

Llámame desconfiada, pero alguien que afirma llevar meses siguiendo mi trabajo en internet me parece un mentiroso descarado, porque quien me sigue realmente sabe que hace años que no asomo por Wattpad ni publico textos inéditos en mis blogs (que, de hecho, tengo bastante abandonados por falta de tiempo, de ganas y de noticias que compartir).

Llámame paranoica, pero que alguien a quien no conozco y con quien no me he puesto en contacto me dé la bienvenida y me pida que le envíe mis datos, mi manuscrito y mi foto no me hace saltar de alegría, sino que me ofende y me escama a partes iguales.

Porque yo seré una ingenua que desconoce los entresijos del mundo editorial, pero los años y la experiencia me han enseñado que los milagros no llueven del cielo y que nadie consigue nada a menos que se mueva y trabaje duro y busque y pida ayuda después de ofrecer una muestra de lo que sabe hacer. Así que ahora mismo estoy ligeramente enfadada, porque no me gusta que me tomen por boba. Ni que nadie juegue con las ilusiones y las esperanzas de la gente que tiene un sueño y desea sobre todas las cosas verlo cumplido. Que igual estoy equivocada y estos de Mouse son gente seria y legal y toda la pesca, y, ¡eh!, tú eres muy libre de pinchar en ese enlace y visitar la página web de esa (presunta) editorial y rellenar el formulario para ponerte en contacto con ellos y tal, pero yo voy a seguir llamando a puertas, trabajando lo más duro que pueda (o al menos intentando recuperar a mi sombra esquiva y derrotar a las madres de las excusas) y enviándole mi manuscrito a quien yo decida, aunque sepa que lo más probable es que me lo rechacen o que ni siquiera lo lean y jamás lleguen a responderme.

Pero déjame decirte una cosita, algo que no te había contado todavía porque, como te he dicho, mi necesidad de comunicarme es menos importante que la de volver a escribir para mí misma en estos momentos: mi primera carta de presentación obtuvo respuesta a los pocos días, mi manuscrito fue leído y valorado por un asesor editorial de peso que decidió recomendarlo para su publicación, y si la editorial en cuestión no hubiera sufrido ciertos cambios internos quizás ahora mismo estaría contando los días para darte la buena noticia. Y aún te diré otra cosita: mi segunda carta de presentación obtuvo respuesta a los pocos días, y aunque la respuesta no era muy alentadora, pues el sello en el que podría encajar mi novela lleva un tiempo en stand-by y no tiene pinta de empezar a mover la patita en breve (a menos que de pronto lo que ya lleva publicado empiece a venderse como churros), el editor que respondió tan amablemente a mi mail tiene mi manuscrito en su poder y prometió leerlo y hacer una valoración antes de rechazarme por motivos técnicos. Así que no desesperes, porque si a mí me han respondido (y con mucha presteza y amabilidad, debo decir) es que la cosa no está tan jodida como nos han contado. Busca, llama a las puertas que elijas, espera y confía en tu trabajo, porque tu editorial está ahí, en alguna parte, esperando a que des con ella. Pero no esperes a que ella llame a tu puerta, porque las cosas no funcionan así: no hay herencias perdidas que te correspondan en algún lugar perdido en el culo del mundo, y si algún ratón te busca para ofrecerte tu sueño en bandeja, antes que nada, desconfía. Por si acaso tú eres el queso.


domingo, 24 de julio de 2016

Ka es una rueda que gira


«Aquel que no aprende del pasado está condenado a repetirlo». Nunca una sentencia resultó tan verdadera. No era el día de la marmota. Era Ka en estado puro. «Ka es una rueda que gira». Que gira sobre el mismo eje, y que recorre el mismo camino vuelta tras vuelta, a menos que algo cambie. Roland lo comprendió justo al final de su viaje, por eso no estoy de acuerdo con todos aquellos que dicen que el final de La Torre Oscura es un timo. No podía terminar de otra forma que empezando en el mismo punto... salvo que no empezaba del mismo modo, porque había un detalle distinto, un cuerno que en algún momento del pasado quedó abandonado en la colina de Jericó. Mira qué cosa tan insignificante, un simple cuerno de caza. Pero al final, con ese cuerno en la mano, Roland volvió al principio, al mismo desierto, a la misma persecución, a la misma búsqueda de la misma Torre Oscura. Porque Ka es una rueda que gira. Que gira sobre el mismo eje, y que recorre el mismo camino vuelta tras vuelta, a menos que algo cambie. No puedes salirte del camino, pero puedes recorrerlo de nuevo y vivirlo de forma diferente si consigues que algo cambie.

Anoche estuve leyendo hasta el amanecer. Leyendo un viejo diario, uno que no había vuelto a hojear siquiera porque me daba muchísimo miedo recordar aquel momento en el que todo mi mundo se derrumbó y entré en este maldito círculo del que llevo años intentando salir. Recordaba que aquella época fue mala, oscura y terrible, pero no recordaba hasta qué punto lo fue. Tuve que leer mis anotaciones de aquellos días oscuros para comprender que mi temor no era infundado, pero también comprendí que podía superarlo, y que la solución no estaba en olvidar, sino en recordar. Porque si recuerdas lo malo, te será más fácil decidir que no deseas que se repita. En mi empeño por olvidar, no me daba cuenta de que estaba recorriendo el mismo camino, como si todo lo vivido desde entonces no me hubiera enseñado ninguna lección importante. Estaba entrando de nuevo en ese círculo de desidia, pereza, cobardía y resignación que durante años me mantuvo estática en medio del camino, sin voluntad, sin deseo y sin esperanza. Es cierto que perdí mis sueños y que aun ahora sigo sin encontrar el que me haga reaccionar y empezar a moverme, pero también es cierto que he vencido al bloqueo y que no perdí el toque en ningún momento. Escribir sigue siendo una necesidad tan primordial como respirar, pero además es inherente a mi naturaleza; no importa cuánto lo demore, cuántas excusas me ponga, cuántas veces me diga a mí misma que soy un fraude y que más me vale rendirme: no puedo rendirme, porque lo llevo en la sangre. Lo veo cuando por fin me dejo de tonterías y me pongo a escribir, lo veo en la fluidez con la que salen las palabras, en el resultado, en la sensación que me invade. Cuando escribo me siento viva, completa y feliz. Y no hay más, nada más importante.

A lo largo de mi vida he descubierto que se puede vencer a la enfermedad con optimismo, que se puede salir de la depresión con voluntad, que los deseos se cumplen aunque a veces su consecución nos traiga desdicha. Que no hay nada que no podamos conseguir si nos lo proponemos y trabajamos para que se convierta en realidad. Pero no lo estaba haciendo, no estaba haciendo que sucediera. Porque perdí mis sueños, y no tengo otro nuevo que me anime a empezar de nuevo.

Pero eso no es más que otra excusa. Los sueños que me movían en el pasado eran equivocados. Me servían, sí, pero sólo hasta cierto punto. Ahora comprendo más cosas. Y ahora sé que la voluntad no necesita apoyarse en un sueño para activarse; le basta el recuerdo para ponerse en funcionamiento. Porque aquel que no aprende del pasado está condenado a repetirlo. Y después de haber estado en el pasado a través de mi viejo diario, no deseo vivirlo de nuevo.

A veces, uno tiene que regresar al infierno para recordar cómo entró en él, pero sobre todo para recordar cómo salió, y para poder reconocerlo de nuevo si vuelve a entrar sin darse cuenta por otra puerta, que es la misma aunque pintada de otro color o fabricada con otro material.

Creo que voy a comprarme otro diario. Mi cuerno de caza, por así decirlo. Y con él en la mano empezaré de nuevo mi camino en busca de mi propia Torre. Esa en la que me esperan mis dragones.


martes, 1 de marzo de 2016

¿Tradición? Pues me gusta la idea, oye.

Si el año pasado por estas fechas venía a contarte que dos de las antologías en las que había participado en 2014 habían sido nominadas a los II Premios Ultratumba (muy contenta, porque el año anterior había sido mi propia novela la nominada a los II Premios Pasión por la Novela Romántica, y que se repitiera en cierto modo la historia me llenaba de entusiasmo), hoy vengo a darte la noticia de nuevo: esta vez ha sido MASCOTAS (La Pastilla Roja Ediciones) la nominada a mejor antología del año en la tercera edición de los Premios Ultratumba. Mola, ¿eh?

Si esto va a convertirse en una tradición, no le pondré pegas, je.



El año pasado escribí relatos para varias antologías, pero solamente se publicaron dos de ellas. Una fue Mascotas, y a día de hoy sigo sintiéndome muy orgullosa de mi URD. Ya sabes que, además de autora, soy parte del equipo de La Pastilla Roja, la que se lee todos los relatos y los deja limpitos de erratas para que tú disfrutes al cien por cien de la lectura, así que me siento doblemente contenta por esta nominación. Y también sabes que no tengo por costumbre pedir nada para mí, pero, ¡qué narices!, quien no pide no consigue, así que vengo a dejarte el enlace en el que puedes entrar a votar por nuestra antología (VOTAR nominados). Que otros harán más ruido y llegarán más lejos, pero que no se diga que yo no moví un dedo por defender lo mío, je.




Y esto es todo por hoy. Puede que no te parezca gran cosa, pero es una nominación, y me hace feliz. Que sí, que ya sé cómo va esto: gana quien tenga más amigos o quien haga más ruido. Pero, ¡eh!, nos han nominado, y eso ya es un premio ;)