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jueves, 31 de diciembre de 2020

Y mañana quién sabe.

Que 2020 ha sido un año de mierda es algo en lo que todos estamos de acuerdo. Nos ha tocado enfrentarnos a algo que no esperábamos y todos, en mayor o menor medida, hemos perdido algo importante por el camino. Familiares, amigos, empleos, sueños, esperanza, toda pérdida es grave para el que la sufre, y lamento si has tenido que despedirte para siempre de un ser querido, pero no minimices el dolor de quien ha visto morir sus ilusiones o su fe. Las personas mueren, es inevitable, pero pasado el luto todos seguimos con nuestras vidas, también es inevitable. Te lo dice alguien que, aunque a veces parezca insensible, perdió a sus dos seres más queridos hace tiempo y siguió viviendo. Cuando la esperanza muere, sin embargo, no resulta tan fácil seguir adelante. Que seguimos respirando por inercia, claro, y nos movemos de forma automática, pero no vamos a ninguna parte, porque cuando uno deja de creer que la vida tiene sentido y es incapaz de ver ningún futuro allá delante no importa si se mueve o si se queda quieto, cuando la esperanza desaparece uno no se siente vivo. Y no hay nada más terrible que esa muerte figurada, en la que no hay ni olvido ni descanso.

El 2020 y el jodido virus que nos ha arrebatado los abrazos y los sueños han dejado una lista inmensa de fallecidos, y una no menos extensa de muertos que respiran pero que se sienten vacíos por dentro.

Pero no voy a ponerme negativa. Ayer —si ayer hubiera tenido ganas de escribir, que no era el caso, porque en medio de una crisis de fe siento más necesidad de desaparecer que de comunicarme— tal vez lo habría hecho, pero hoy es mi cumpleaños y llevo toooodo el día recibiendo abrazos, felicitaciones, regalos, llamadas, mensajes de Whatsapp y tengo el muro de Facebook a petar de palabras de cariño y de aliento, y no puedo sentirme triste o desesperanzada. Ni sola, ni vacía, cuando por todas partes y a lo largo de todo el día estoy viendo que se me aprecia, que se me echa de menos, que se me recuerda, que se me quiere. Cada amigo que ha venido a darme un abrazo o que me lo ha dado de forma virtual, cada conocido que ha dedicado unos minutos de su tiempo a desearme un feliz día ha hecho que menguara mi pena por los amigos que han desaparecido a lo largo del año, y me ha recordado que incluso los años más oscuros tienen momentos bonitos, y que son esos momentos los que le dan sentido a esto de vivir.

Y es por todos ellos por los que hoy estoy aquí, escribiendo de nuevo después de varios meses sin ánimos para hacerlo.

Verás, hoy mis compañeros del trabajo me han improvisado una tarta de cumpleaños con un pastelito de Pantera Rosa y una vela. Puedes reírte si quieres, pero saben que el rosa me hace feliz, así que han acertado de pleno con su elección. Y cuando he soplado la velita no he pedido ningún deseo. Porque si algo me ha enseñado este 2020 es que a veces los deseos se cumplen, y luego pasan cosas inesperadas e incomprensibles y el deseo cumplido se hace añicos y te destroza el corazón. Así que mejor no desear, no esperar nada, no ilusionarse, volver a colocarse la coraza de tía dura, borde y cáustica y evitar ese sufrimiento que las personas sensibles que van por la vida con una armadura —precisamente porque son en exceso sensibles— sienten cuando pasan esas cosas inesperadas e incomprensibles que cambian su mundo y se les rompe el corazón. Pero después de leer cada felicitación y de cada mensaje de voz y de cada llamada recibida he pensado que sí deseo una cosa: que vuelvan los abrazos; porque no hay nada que nos dé más energía y nos haga sentir más vivos que compartir lo que guardamos bajo la coraza con las personas a las que queremos.

Bien, hay algo que quiero compartir contigo, que sigues ahí incluso cuando yo no estoy, que sigues creyendo en mí incluso cuando yo dejo de creer en todo, que me recuerdas que a pesar de lo malo merece la pena vivir, pero vivir, no limitarse a respirar por inercia. Es un pedacito de eso que escondo bajo la coraza, y también es uno de los pocos recuerdos bonitos que he conseguido reunir en este año de mierda. Por eso he decidido sacarlo de su escondite y dejarlo aquí, acaso para recordarme a mí misma que si perdemos del todo la ilusión no importará que acabe el año, porque el siguiente será igual de asqueroso.

Antes de mostrarte ese pedacito, te diré que hace tres días —el día de las inocentadas, para más señas— escribí un post en mi Facebook que alegró a muchos. Tardo menos en mostrártelo que en resumirlo, así que ahí lo tienes:



Era mentira, desde luego, la única que suelto al año, porque no está en mi naturaleza mentir —ni siquiera cuando escribo historias, por si lo estabas pensando—, y al día siguiente hubo muchas reacciones de decepción y de tristeza porque, aunque a veces parezca que lo que escribo no le interesa a nadie, hay muchos esperando leer una nueva novela de Bea Magaña, mira tú por dónde. Esas reacciones me hicieron pensar durante varias horas, y al final ganó mi crisis de fe, lo que significa que lo más probable es que nunca llegue a terminar esa novela. Pero quién sabe, con el paso de los años he descubierto que las crisis, como los años de mierda, no duran eternamente, y que puede que uno respire por inercia al principio pero con el tiempo vuelve a sentirse vivo. Y es que la esperanza y la ilusión son tercas e imparables cuando deciden regresar, y no hay coraza que logre impedirles que germinen y se hagan grandes y poderosas. Así que quién sabe. Hoy siento que no tiene sentido que siga contando esa historia, pero a veces una historia decide que quiere ser contada y con el tiempo se sale con la suya —recuerda que VASL estuvo tres años olvidada en su carpeta y un día, sin que mi deseo o mi voluntad tuvieran nada que ver, me vi tecleando como en trance y en seis días le había puesto fin—, y no tengo intenciones de enviar todas esas páginas a la papelera.

Bien, pues este fragmento es parte de esa novela, que no está narrada en primera persona, así que podríamos decir que es el prólogo, o acaso una especie de sinopsis. De hecho, puede que si algún día la termino ni siquiera forme parte de ella, por eso lo comparto. El título, como de costumbre, me lo guardo para mí. Y la moraleja, si es que la tiene, es que a veces pasan cosas inesperadas e incomprensibles que cambian tu mundo, no siempre para peor. Eso es lo que quiero recordarme a mí misma esta noche, cuando faltan apenas un par de horas para que acabe un año que nos lo ha arrebatado casi todo. Quién sabe si el nuevo año nos lo devolverá con creces. Ya sabes lo que decimos en Thèramon: ama y cree. Yo hoy ni lo uno ni lo otro, pero quién sabe mañana ;)


«Era un hombre con una vida gris, casi en un fundido a negro constante, cuyos planes no iban más allá de los próximos minutos».

    Había lanzado un SOS virtual, como siempre que me bloqueaba y necesitaba un empujoncito que me ayudara a no caer en la trampa de las excusas y la procrastinación. Muchos amigos habían respondido. Él, de los primeros. Y me había dado algo más que una frase de inicio. Me había abierto la puerta de su alma.

    O eso pensé en aquel momento.

    Lo cierto es que yo no le veía como se había reflejado en aquella frase. Para mí era un chico extraordinario en un mundo saturado de personas ordinarias, y me moría por conocer cada detalle de su historia, que presumía rica en detalles y experiencias que yo no llegaría a vivir jamás fuera de los libros. Pero qué podía saber yo, si durante los últimos cuatro años me había limitado a mirarle desde lejos y no había cambiado más de dos frases seguidas con él. Bien, algo sí sabía. Dos largas conversaciones por medio del WhatsApp me habían servido para comprobar que era mi gemelo perdido. Y eso significaba, entre otras muchas cosas, que me iba a costar la vida acercarme lo suficiente para que él se diera cuenta de lo importante que se había vuelto para mí.

    Quince años atrás no le habría llamado gemelo perdido sino alma gemela. Pero mi parte romántica había muerto en algún punto del camino que quedaba a mi espalda, y ya no creía en flechazos ni en segundas oportunidades. Había mil motivos para que él nunca llegara a fijarse en mí de esa forma en la que los hombres se fijan en una mujer, pero la principal era que yo no esperaba que lo hiciera. No estaba preparada para derribar el muro que había construido a mi alrededor, ni para quitarme la coraza con la que me protegía del mundo en general y de los hombres en particular. Me había costado años recomponer mi corazón y no estaba dispuesta a verlo otra vez roto en un millón de pedazos. Por suerte para mí, era un espíritu afín: jamás me miraría con ojos de hombre porque estaba tan roto como yo.

    Y el hecho de que me lo dijera de aquella forma me daba esperanzas. Bien podría ser que estuviera equivocándome al dar por sentado que aquella confesión disfrazada de sinopsis era su propio grito de auxilio, pero si mi intuición era acertada el acercamiento sería inevitable. A largo plazo, eso sí. Pero con paciencia y con tiempo llegaría a conocerle.

    No quería nada más. Acercarme lo suficiente para llegar a ver al hombre que existía tras la coraza, ganarme su confianza, tener la oportunidad de pintar de colores su mundo y desterrar el gris de su vida. Me encantaba hablar con él, aunque solamente lo hiciéramos por mensajes de móvil, y sobre todo adoraba lo que me transmitía aun sin ser consciente de ello: cuando él aparecía salía el sol y cuando sonreía, algo que no hacía con frecuencia pero que siempre hacía cuando me miraba, llegaba la primavera. Nadie más había conseguido despertar tanto mi curiosidad como mi interés, y con el tiempo verle se había convertido en una necesidad. Sin embargo, no fantaseaba con un futuro juntos, ni siquiera imaginaba cómo sería formar parte de su vida, el órgano dedicado a fabricar ese tipo de sentimientos no me funcionaba desde hacía demasiado tiempo. Únicamente quería ser su amiga.

    Inocente de mí, no había contado con el deseo.


lunes, 30 de marzo de 2020

Inyectarse de fantasía para no morir de realidad


Vivimos días confusos y complicados en los que palabras y expresiones como virus, infectados, estado de alarma, cuarentena o pandemia mundial han dejado de ser exclusivas de las historias de terror que a muchos nos encanta leer. Encerrados en nuestras casas como medida de prevención, confinados en un intento de frenar el número de contagios, viendo en las noticias y a través de nuestras ventanas los efectos demoledores de un virus que se ha extendido por todo el planeta. Asustados por el presente, preocupados por el futuro, agobiados, luchando contra la ansiedad y la desesperanza.

Ahí fuera hay muchos héroes sin capa luchando contra el puto CoVid19, dándolo todo día tras día para que al resto no nos falten los servicios básicos, velando por nuestra seguridad. Dentro, sin embargo, hay muchos otros que están aportando su granito de arena para hacer que esta crisis sea lo más llevadera posible. Personas que, sin pretender ser héroes, están compartiendo sus capacidades y su talento para hacernos la cuarentena más amena: artistas que comparten su trabajo en las redes, escritores que ofrecen sus novelas en descarga gratuita, incluso fabricantes de memes divertidos que nos sacan una sonrisa o nos provocan una carcajada; y es que sin la risa, sin la música, sin las historias que nos evaden de la realidad durante un rato, sin el arte en general, ¿cómo dejaríamos de pensar en los hospitales colapsados, en las ciudades vacías, en los cientos de miles de infectados, en los miles de muertos, en el trabajo que no sabemos si recuperaremos cuando todo termine, en las facturas que no podremos pagar si no volvemos a trabajar, en los amigos que no sabemos si volveremos a ver?

Puede que el arte no vaya a salvar vidas, pero creo que Ray Bradbury tenía mucha razón cuando dijo que «Hay que inyectarse cada día de fantasía para no morir de realidad». No me malinterpretes: no estoy cerrando los ojos a esa realidad, no pretendo frivolizar con el sufrimiento al cual no soy inmune, tampoco obviar la gravedad de la situación en la que nos encontramos. Soy medio dragón pero tengo sentimientos, añoro la libertad tanto como tú y me angustia no saber qué va a pasar mañana. Pero estás aquí por dos motivos: te gusta leer y sabes a qué me dedico cuando me quito el uniforme y me siento frente al teclado. Así que vamos a desconectar un poco de las preocupaciones antes de que estas acaben con nuestra cordura y con nuestra esperanza.

El relato que vengo a presentarte forma parte de un proyecto llamado The Edge of Souls-Red Succubus, a cargo de ThedezStudio, que lleva meses cosechando lecturas y mecenas en Patreon*. Resumiendo mucho diré que se trata de un relato ilustrado que narra las aventuras de Lilim, una súcubo muy sexy y bastante pendenciera, en un mundo hostil de fantasía. Para saber más, visita la página de Facebook (enlace aquí).



En esta primera temporada, varios escritores nos hemos reunido para narrar las aventuras de Lilim a modo de introducción antes de la aventura principal. No es una historia escrita a varias manos y tampoco es lineal, sino que cada autor narra una aventura independiente dentro de (eso sí) un marco temporal y geográfico determinado. A través de esos, digamos, capítulos breves vamos conociendo un poco más tanto a Lilim como el mundo en el que se mueve. Cada relato va acompañado de una ilustración que tiene tres versiones, a saber: normal, desnudos parciales y desnudo completo. El autor de las ilustraciones es mi querido Dani Expósito**, y fue él quien me reclutó para formar parte de este proyecto.

Mi relato se titula La horma de mi zapato (enlace aquí) y no te voy a contar de qué va porque quiero que lo leas, pero sí te diré que es una mezcla de mis dos estilos (el elegante y el casi irreverente), que tiene mucho humor negro, bastante de erotismo y un poco de mi propia obsesión (je). En cuanto a la ilustración que lo acompaña, te lo diré con mis dos etilos: es una maravilla y ¡¡¡¡¡una puta pasadaaaaa!!!!!

Espero que lo disfrutes y que te haga olvidarte por un rato de las preocupaciones***.

*Patreon es una plataforma de micromecenazgo para proyectos creativos. Para que me entiendas: los artistas suben allí sus trabajos y reciben financiación directamente de los usuarios, ya sea por medio de una cuota de suscripción o mediante donaciones. A los suscriptores se les llama mecenas. No tienes que ser suscriptor para entrar a la página de Red Succubus (simplemente pincha en el enlace y una vez allí puedes acceder con tu cuenta de Facebook), ni para leer los relatos (a menos que estén etiquetados como X), ni para ver la ilustración principal (aunque sí para la segunda, que tiene desnudos parciales, y para la tercera, que tiene desnudos completos). Pero puedes hacerte mecenas por 1, 2 o 5 euros mensuales, que como ves es una cantidad que te puedes permitir incluso en estos días inciertos, y de esta forma tener acceso a los relatos y a las ilustraciones subiditos de tono a la vez que ayudas a ThedezStudio a seguir creando contenidos.

**Dani Expósito, como sabes, es el autor de la portada de Laudaner. Cuando se puso en contacto conmigo para proponerme formar parte de su proyecto yo llevaba casi un año sin escribir en serio. Estaba oxidada y no sabía si sería capaz de escribir algo que se ajustara a los parámetros que me dio y que además estuviera a la altura. Pero a Dani no puedo decirle que no, me hizo un regalo fantástico y me siento en deuda con él. Me ha costado dos meses arrancar (primero me frenaban mis propias dudas y después el avance del CoVid19, que con la cuarentena tengo todo el tiempo del mundo para escribir, pero a ver quién se inspira con el panorama que tenemos). Una vez tecleado el primer párrafo, fue cuestión de dos tardes que el relato se escribiera solo. Y, como todas esas historias que fluyen con naturalidad y se escriben prácticamente solas, el resultado es muy bueno. Así que vuelvo a estar en deuda con Dani, esta vez por creer en mí y por esperar a que encontrara el valor para volver a enfrentarme a la página en blanco y demostrarme a mí misma que SíPuedo.

***Recuerda que esta situación es temporal y que volveremos a pisar las calles, a abrazarnos y a quejarnos de que el trabajo no nos deja tiempo para dedicarnos a hacer esas cosas que nos gustan. Procura aprovechar el que tenemos ahora, y no pierdas la esperanza. Pero sobre todo #quédateencasa y mantente a salvo.

#QuédateEnCasaLeyendo







lunes, 16 de septiembre de 2019

Recomendados: Apocalipsis, de Carlos Moreno Martín


Hoy vengo como lectora beta, como amiga y como tía literaria a recomendarte una novela que es muy especial para mí, ya que la he visto nacer, la he ido leyendo capítulo a capítulo, la he corregido y la he disfrutado entre conversaciones sobre el bloqueo y sobre la vida, sobre los sueños y la amistad, sobre la ilusión y la esperanza; una historia a la que he aportado ideas, en la que he sugerido cambios, en la que me he involucrado y de cuyo resultado me siento muy orgullosa. Ha sido la primera vez que he acompañado a un amigo escritor desde el comienzo mismo de su viaje, he sido testigo de todo el proceso de creación, he reído y sufrido con sus personajes, he gritado de frustración ante cada final de capítulo y he exigido el siguiente porque quería, necesitaba saber qué más pasaba después.

Esta novela es la confirmación de que no existe el bloqueo cuando uno se deja de dudas y de excusas, de que cuando uno quiere encuentra el tiempo para hacer lo que el corazón le pide, de que cuando te sientes perdido no hay nada como tener un amigo que te ayude a encontrar el camino.

En resumen: esta novela es inspiración para mí.




Después de ocho años y once entregas, el Universo Quinox llega a su fin. Con Apocalipsis se pone el broche de oro a una aventura que comenzó con Quinox, el ángel oscuro 1: Exilio y a la que se han sumado las series Desde el infierno; Cadena Plateada y Cazadores del inframundo.

Apocalipsis es la unión de todos los personajes incluidos en esas series. Quinox, Víctor Alias, Cadena Plateada y Lince Smith tendrán que unir sus fuerzas para detener los destructivos planes de Yandros. Pero no estarán solos. Llama Blanca, Siriel, Filo y el resto de personajes les ayudarán en la mayor batalla que el mundo haya visto.

La novela se pondrá a la venta el próximo 17 de septiembre en formato digital en las tiendas online más importantes. Más adelante será publicada en formato papel.


Sinopsis:
Raven City. Para evitar una nueva Tormenta, Quinox y Jake Turner buscan desesperadamente a Jenny por toda la ciudad.

Fortune City. Cadena Plateada investiga sobre la misteriosa mujer de pelo verde que le aseguró que el mundo corría un gran peligro y que él, y otros como él, eran los elegidos para salvarlo.

Málaga. Lince Smith da con una pista que le dirá, por fin, la identidad de El Mago. Ahora solo necesitará presionarle para que resucite a Iris.

Mientras ellos viven sus vidas, una sombra se cierne sobre la humanidad. Yandros está lilsto para comenzar la invasión.

Ninguno de ellos sabe que sus pasos se unirán en la mayor guerra que el mundo haya conocido jamás. El final del Universo Quinox ha llegado. Y con él, el Apocalipsis.



Ficha técnica:
Autor: Carlos Moreno Martín
Corrección: Bea Magaña
Ilustración de portada: Andrea Saga
Fecha de publicación: 17 de septiembre
Editorial: Autopublicación


Sobre el autor:

Carlos Moreno Martín nació en Málaga, un dos de marzo de 1981. Desde pequeño, los libros fueron sus mejores amigos. Las novelas de aventuras de Clive Cussler y la fantasía de J.R.R. Tolkien le llevaron a mundos donde todo era posible.

Empeñado en crear mundos como esos, comenzó su primera novela: Crónicas de un reino sin ley, que nunca fue publicada. Más adelante, adaptaría tramas y personajes de esa novela para crear el Universo Quinox, un universo compartido en el que varias series distintas convergerían en una última novela: Apocalipsis.

Otras novelas ajenas al Universo Quinox son: Habitación fantasma: El misterio de la casa número 10, Riverside Falls y El guardián de la fantasía. Todas ellas disponibles en las tiendas digitales más importantes.


Sobre las distintas sagas que conforman este vasto universo:

Si bien Apocalipsis se puede leer de forma independiente como la novela de aventuras que es, lo recomendable es que le eches un vistazo a las historias que la preceden, tanto para conocer mejor a cada uno de los personajes como para entender por qué hacen lo que hacen en esta última. Para poder ayudar a Carlos con el argumento, una vez que me hubo explicado a grandes rasgos lo que tenía en la cabeza y antes de que se pusiera a teclear en serio, me leí las once novelas en una semana, y a lo largo de esos días me enganché al Universo Quinox y me enamoré de algunos de sus personajes.

Pero ¿en qué orden se han de leer? Pues voy a dirigirte al blog del autor para que tú mismo elijas el orden de lectura. Yo, personalmente, me las fui leyendo por sagas:

Quinox, el ángel oscuro. Volumen 1
Quinox 1: Exilio
Quinox 2: Las piedras de la decadencia
Quinox 3: Eternos

Cadena Plateada. Volumen 1
Cadena Plateada 1: La Tormenta
Cadena Plateada 2: Arenas de oro

Desde el infierno. Volumen 1
Desde el infierno 1: El Mago
Desde el infierno 2: El túnel de los gritos

Quinox, el ángel oscuro. Volumen 2
Quinox 4: Proyecto Caos
Quinox 5: Ascensión

Cazadores del inframundo
Cazadores del inframundo: El templo de Salomón (Especial Universo Quinox)
Cazadores del inframundo: La sangre de Valaquia 1
Cazadores del inframundo: La sangre de Valaquia 2


Bueno, ahí tienes horas de entretenimiento sano. Que disfrutes mucho con las aventuras de Víctor Alias, Quinox, Cadena Plateada, Lince Smith y el resto de héroes... y de villanos.

¡Hasta la próxima!

sábado, 11 de mayo de 2019

Con un micrófono y en buena compañía. Presentación de Laudaner en Gigamesh

Ciudad: Barcelona. Fecha: viernes 10 de mayo de 2019. Hora: siete de la tarde. Lugar: Librería Gigamesh. Evento: Presentación del libro Laudaner, de Bea Magaña.

He sobrevivido a mi segunda presentación. A pesar de los nervios, a pesar de que me costó arrancar, a pesar de los eeemmm y eeeehhh porque tanto Alfa como yo somos muy tímidos y no estamos acostumbrados a hablar en público, lo hicimos, ambos, y aunque no me he traído un buen puñado de fotos como la vez anterior, pues no puedo decir que fuera un éxito en cuanto a asistencia o firmas, sí he vuelto a casa con la satisfacción de haber cumplido un deseo (que era presentar en el Templo) y el orgullo de haber sido capaz de transmitir bastante bien lo que el lector va a encontrarse dentro de un libro que, por la portada, da la sensación de ser una novela de esas de fantasía con dragones y que, en realidad, es mucho más que eso, algo muy diferente, algo que va dirigido a un público amplio más allá del fandom y que está sorprendiendo y encantando a partes iguales a las muchas personas que ya han empezado a leerlo o que incluso lo han terminado.

La vez anterior te dejé un resumen a modo de reportaje fotográfico. Hoy voy a dejarte algo mejor: el vídeo de la presentación. Acabo de verlo y no me he muerto de la vergüenza, y eso significa que nos salió mejor de lo que pensábamos (jajaja). Dura una hora, pero creo que no se te hará largo y además te resultará interesante. Si después de haberlo visto quieres compartirlo para que llegue a más gente, te lo agradeceré. Puede que algunas personas no se decidan a darle una oportunidad porque, al ver la portada, se hagan una idea equivocada, y que tras escucharnos a Daniel y a mí cambien de opinión. Recuerda que soy una autora desconocida y que no tengo otro modo de darme a conocer que mediante el boca-oreja. Con mi primera novela, este método funcionó muy bien.

También quiero agradecer a Antonio Torrubia y a la Librería Gigamesh el tiempo, el espacio y la grabación.
 #Cómoodiogigamesh ;)




martes, 7 de mayo de 2019

Laudaner: Presentación en Barcelona


A falta de tres días para la segunda presentación de LAUDANER, esta vez en Barcelona, me siento tan nerviosa como la primera vez pero igual de emocionada porque presentar en el Templo es uno de esos sueños que se hacen realidad. En esta ocasión también voy a estar muy bien acompañada, ya que mi amigo y Alfa literario (y uno de los culpables de que Laudaner exista) Daniel Estorach ha accedido a ser mi maestro de ceremonias. Y es un gran honor para mí que haya dicho que sí, puesto que otros antes que yo se lo han pedido y siempre se ha negado, aduciendo que le da muchísima vergüenza hablar en público. Dos vergonzosos enfrentándose al miedo escénico, la cosa puede resultar divertida 8D

Escribo este post para los amigos de Barcelona que querían haber ido a verme en Sant Jordi y que no pudieron acercarse a la caseta de Maluma. Bien, tenéis otra oportunidad para venir a darme un abrazo y llevaros el libro firmado si queréis. Esta vez no voy a estar por allí a eso del mediodía, sino que tengo una hora fijada por la librería, y no es una hora intempestiva como la vez anterior. ¡Os espero!

La presentación tendrá lugar en la librería GIGAMESH (C/ de Bailèn 8) el viernes 10 de mayo a las siete de la tarde.

Aquí el cartel para el recuerdo.


Nos vemos dentro de tres días.

lunes, 11 de febrero de 2019

La primera presentación

Ciudad: Lérida. Fecha: miércoles 23 de enero de 2019. Hora: seis y media de la tarde. Lugar: Centro Cívico Balafia. Evento: Presentación del libro Laudaner, de Bea Magaña. 

Han pasado casi tres semanas y sigo sin encontrar las palabras para describir cómo fue, pero sobre todo cómo me sentí. Podría emplear el término exitazo para lo primero, y no estaría exagerando. A pesar de la hora tan intempestiva que nos dieron para la presentación asistieron unas cuarenta personas, y si tenemos en cuenta que Lleida no es una ciudad muy grande (no como Madrid o Barcelona, en las que puedes hacer una presentación al mediodía y seguro que hay afluencia de público), que soy una autora desconocida y como quien dice primeriza (hasta la fecha sólo me he atrevido a sacar a la luz una de mis novelas, y fue autopublicada a través de Amazon), y que no hubo ningún anuncio en los diarios locales (pero todo esto ya te lo conté en mi entrada anterior) yo diría que no es pretencioso decir que fue un éxito de asistencia.

Para lo segundo me faltan términos. Arropada, emocionada, eufórica, segura, feliz... podrían servir bastante bien, y sin embargo siento que no son suficiente para describirlo. Así que, por una vez, voy a prescindir de las palabras y te voy a dejar la crónica en imágenes, porque creo que el reportaje que prepararon mis editoras te dará una idea mucho más clara que todos los adjetivos que yo me esfuerce en buscar.








Pero sí hay algo que quiero decirte antes de despedirme, y es que no debes permitir que el miedo te impida hacer aquello con lo que sueñas. El miedo escénico me llevó a elegir la autopublicación hace cinco años, y aunque no me arrepiento, ya que en ese momento no estaba ni remotamente preparada para hablar en público, me siento muy orgullosa de haber sido valiente en esta ocasión, pues a pesar de que no tenía ni idea de lo que iba a contar, más aún, no tenía ni idea de si habría alguien interesado en lo que pudiera contar sobre mi nuevo libro, una vez que asumí que tendría que hacerlo desaparecieron tanto el miedo como los nervios, y cuando ocupé mi asiento entre Lupe y Athman y miré al público me dije SíPuedo y lo hice. Pude, y lo disfruté. Pude, y viví una de las mejores experiencias de mi vida. Así que nunca digas No PuedoNo me atrevoNo pasa nada si no lo hago. Aunque tengas miedo, aunque los nervios te estén matando, aunque creas que no vas a ser capaz de pronunciar una sola frase coherente, aunque te dé vergüenza, hazlo, cumple tu sueño, porque ese día es una de las cosas más valiosas que guardarás para siempre en tu alacena de los recuerdos felices.

Ah, habrá una segunda presentación, esta vez en Barcelona, en el mes de mayo. Pero de esto te hablaré más adelante. Todavía estoy demasiado conmocionada, abrumada, eufórica y acelerada para escribir más de tres párrafos con coherencia 8)






miércoles, 30 de enero de 2019

Conseguir lo imposible (de nuevo)


Hace cinco años, cuando el miedo escénico me llevó a decidirme por la autopublicación, mi novela consiguió algo que muy pocas logran en su primer día: se coló dentro del top cien de más vendidos de Amazon, y para celebrar la hazaña escribí una entrada para este blog que titulé Conseguir lo imposible.

En aquel momento, emocionada y optimista como hacía años que no me sentía, escribí una frase que pocos meses después resultaría más que cierta: «Conseguir lo imposible una vez te lleva a creer que no hay nada que no puedas lograr». En enero del año siguiente, esa novela fue nominada por una web de literatura romántica al premio a mejor novela romántica juvenil autopublicada, y contra todo pronóstico ganó dicho premio. Digo contra todo pronóstico porque, seamos realistas, en ese momento yo no era lo que se dice una autora conocida, mi novela llevaba apenas cuatro meses a la venta y ni siquiera conocía a las administradoras de la página web que organizaba aquel premio, así que era poco menos que imposible que los lectores de dicha página fueran a votar por mi novela, que competía con otras cuatro de autoras que ya tenían varios trabajos publicados y cuyos nombres sonaban con fuerza dentro de la literatura romántica. Pero, como siempre digo, si hiciera las cosas como los demás no sería yo, y además yo Voy a Ser Leyenda (jajaja).

Bien, pues he vuelto a hacerlo. He vuelto a conseguir lo imposible. Y he venido a contártelo, porque sé que, aunque no dejas huella de tu paso, vienes a leerme (o es que el contador de visitas miente) y que te alegras cuando te doy buenas noticias.

Llevo semanas hablándote de Laudaner. Te he contado el porqué del título, te he hablado de la editorial que quiso publicarlo, del ilustrador que realizó la magnífica portada que me tiene robado el corazón, te he mostrado la sinopsis y te he invitado a la presentación, que tuvo lugar hace hoy una semana. Así que a estas alturas ya sabes que Laudaner se puso a la venta el 13 de enero en la web de maLuma, y que se presentó al público en Lérida el 23 de enero. No sé cuántos ejemplares se vendieron durante esos primeros diez días, tengo constancia de al menos tres pedidos, pero ignoro si hubo alguno más.

Para la presentación se iban a dedicar cincuenta. Y en un principio podrían parecer demasiados, porque, seamos realistas, presentar un libro en una ciudad pequeña como Lérida a las seis y media de la tarde en un barrio que no destaca por su gran actividad, siendo una autora desconocida y sin haber haber anunciado el evento en los periódicos locales, sin más anuncios que una entrada en mi blog (que tiene lectores de muchas ciudades entre las que no creo que se cuente esta en la que vivo), un par de posts en mi perfil de Facebook (que leen muchas personas de muchas ciudades pero no demasiadas de esta en la que vivo) y un cartelito colocado en la barra del restaurante en el que trabajo, no parecía un evento destinado a tener éxito.

Pero, qué demonios, la gente que frecuenta el restaurante se mostró bastante interesada (además de muy sorprendida, pues casi nadie sabía que cuando me quito el uniforme me dedico a escribir historias), y animada por su reacción le pedí a Lupe (de las dos editoras de maLuma fue la que vendría a presentarme) que trajera alguno más, por si acaso acudían todos los que habían dicho que intentarían pasarse por el Centro Cívico aunque fuera a última hora. Lupe trajo sesenta y seis hermosos Laudaner.

Pues bien, contra todo pronóstico la presentación fue un éxito, acudieron unas cuarenta personas, y las que no pudieron asistir por diversos motivos (el horario fue el principal, pero hubo despistes, cambios de turno inesperados, peques que se pusieron malitos) se llevaron su ejemplar firmado a lo largo de los dos días siguientes.

Para el 26 de enero, todos los ejemplares de Laudaner que Lupe trajo se habían agotado. Pero lo mejor de todo es que los que la propia editorial tenía para vender a través de la página web también se habían agotado. Así que de nuevo he conseguido lo imposible, siendo como soy una autora desconocida, que es vender una primera tirada de cien ejemplares en menos de dos semanas. Yeah, Voy a ser leyenda, sí (je).

La editorial ha encargado una segunda tirada, creo que esta vez de doscientos ejemplares (la primera edición es de trescientos), y ahora el reto está en agotar la primera edición en un mes. ¿Lo conseguiremos? Pues voy a ser optimista, tú. De momento varios amigos de fuera han encargado su ejemplar a través de la web, y en el restaurante siguen pidiéndome más. Podría ser que volviera a conseguir lo imposible ;)

En breve te traeré una No-Crónica de la presentación. Todavía estoy demasiado conmocionada, abrumada, eufórica y acelerada para escribir más de dos páginas con coherencia. Pero te dejo esta foto como prueba de que fue, más que un éxito, una tarde fantástica que no voy a olvidar mientras viva.