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viernes, 26 de septiembre de 2025

En compañía de monstruos

Hace unos diez años, cuando las antologías estaban de moda y yo luchaba contra un bloqueo que creía literario (aunque no me faltaba inspiración, pero el pánico a enfrentarme a la página en blanco era muy real), me aferré a cualquier «excusa» que me ayudara a volver a escribir. Por casualidad, por suerte o por destino, en mi viaje a la Expocon de Zaragoza en 2013 conocí a un buen puñado de compañeros de letras, varios de los cuales me propusieron, meses más tarde y a lo largo de los cuatro años siguientes, participar en diversas antologías de relatos. Por aquel entonces, yo era «la niña que no sabía resumir», y enfrentarme a la narración breve suponía un reto tanto como enfrentarme a la página en blanco. Pero quién dijo miedo. Siempre me ha motivado un buen reto. Y lo hice, escribí una docena de relatos que se fueron publicando entre 2014 y 2017. Relatos que después reuní, junto con algunos inéditos, en una antología propia que titulé Laudaner (porque en Thèramon, ese mundo fantástico que existe en mi cabeza y que todavía sigue en fase de creación, un laudaner es un narrador de historias) y que está a la venta en Amazon (el enlace está en la columna derecha de esta página).

Tiempo después de haber entregado el último relato que se publicaría, empecé a escribir otro, uno que no llegué a terminar. Uno que me encantaba, por cierto. Pero por distintos motivos se quedó ahí, apenas esbozado. Había vuelto a la narración larga, había empezado un par de novelas, habían regresado mis dudas y la desmotivación y todo eso de lo que te he ido hablando y que por fin he dejado atrás.

Pero a lo que iba. Hace algo más de un año, no me preguntes cómo porque ya no me acuerdo, me encontré formando parte de un grupo privado de Facebook (¡y cómo había echado de menos eso, dioses!) que llevaba un tiempo trabajando en una antología sobre monstruos. Entré como correctora, con la posibilidad de participar con un relato. Y el caso es que tenía un relato (inconcluso, de acuerdo, pero si me sentaba y lo terminaba) que encajaba con la temática. Aunque, si me conoces ya imaginarás cuál era mi monstruo, resultaba improbable que lo aceptaran, porque ya había dos de la misma especie, o al menos parecidos. Vale, uno era una tarasca, y el otro se centraba más en el héroe que en el monstruo, pero hablaba de un dragón, sin duda. De todos modos, terminé mi relato, porque me encantaba y porque por fin había encontrado la motivación para hacerlo, aunque al final no fuese a ir a ninguna parte.

Así se lo dije a la coordinadora de la antología, Beatriz T. Sánchez, quien me dijo que se lo enviara de todas formas. Lo leyó, le gustó y decidió incluirlo. Y de este modo «Garras y colmillos» se convirtió en parte de En compañía de monstruos.

Buscarle un hogar a esta antología ha llevado su tiempo, pero la perseverancia y la paciencia siempre dan fruto, y por fin la hemos visto publicada bajo el sello de Suseya Ediciones.

No te voy a contar de qué va mi relato, tendrás que leerlo. Junto con los que lo acompañan. Y te recomiendo que lo hagas, porque son relatos muy buenos. Ya sabes que no participaría en un proyecto que no me convenciera y cuya calidad literaria no estuviera a mi altura (Modesto, baja, que sube Bea, jajaja). No, en serio, lo de la alta calidad literaria es cierto. Y en cuanto a originalidad, te puedo asegurar que todos ellos son fantásticos.

Te dejo aquí la portada y la sinopsis, para la cual también aporté mi granito de arena:


En el pasado, en el presente o en el futuro, acechando desde el exterior o brotando desde dentro, criaturas, seres y entes varios protagonizan los relatos de esta antología, en la cual la evasión del lector llegará en compañía de monstruos.

Monstruos que nacen del odio, del anhelo, de la necesidad, de la locura, de la desesperación, de la codicia; monstruos que surgen de las profundidades de mares inexplorados, de los abismos del tiempo, de las tinieblas que ahogan y corrompen el alma humana; monstruos creados en un laboratorio, invocados mediante ritos ancestrales, replicados virtualmente. Monstruos que atacan, ¿o se defienden? ¿Quién puede juzgar la naturaleza monstruosa de una criatura que lucha por su propia supervivencia?

¿Acaso tú, que acechas desde el otro lado de estas páginas, no llevas un monstruo en tu interior?

Puedes juzgarlos, puedes enfrentarte a ellos, puedes sucumbir frente a su maldad o maravillarte ante su poder. Quizá te identifiques con alguno de ellos. No importa el resultado, se trata de que disfrutes de este viaje en compañía de monstruos.

Publicado por Suseya Ediciones (enlace de compra aquí)

190 páginas, 15×21, tapa blanda. Precio 15 €

Relatos y autores:

La rosa de plata, por Ginés J. Vera

La semilla, por Nieves Guijarro Briones

Adminículo Transversal Redundante De Supercopia Añadida (T.A.R.A.S.C.A), por J. Javier Arnau Moreno

Las Hilanderas, por Xuan Folguera

La escama negra, por Francisco Torpeyvago

Y la luna me sonríe..., por Athman M. Charles

El abrazo de las llamas, por Laura Blanco Villalba

El mar de la intranquilidad, por Beatriz T. Sánchez

Garras y colmillos, por Bea Magaña

Los retoños de Pétrelar, por Esteban Dilo

Diario de la noche, por Milos de Azaola

Te dejo el enlace de compra en esta entrada, aunque también lo encontrarás en la columna derecha de la página, porque me gusta ver a todos mis «niños» publicados ahí juntitos.

Me ha gustado volver a compartir noticias literarias aquí. Ojalá pronto pueda traer más, aunque espero que la siguiente sea la publicación de otra novela. Por lo pronto, ya estoy trabajando en ello.



lunes, 12 de febrero de 2018

MACABRAS

Si leíste mi última entrada, sabrás que hoy vengo a hablarte de la penúltima antología en la que participo con un relato, la primera que se publica este año. Vengo tarde, como de costumbre, pues el libro salió a la venta el 19 de enero, pero también sabes que cuando me desconecto durante un tiempo me cuesta mucho volver, y que cuando por fin encuentro el camino de regreso a Thèramon me olvido de que existe otro mundo más allá de mi procesador de textos. Sin embargo, no me gusta dejar asuntos pendientes, más que nada porque ocupan un lugar en mi cerebro que me impide centrarme del todo en lo que ande haciendo, así que disculpa mi retraso y permite que te presente a la criatura que ha nacido de la mano y el talento de un puñado de macabras a las que aprecio y de las que me siento muy orgullosa de ser compañera.

Un poco de historia para empezar:

MACABRAS empezó a gestarse allá por 2014, cuando los retos parecían llover sobre mi cabeza y yo estaba decidida a vencer a ese maldito bloqueo que me mantenía alejada no sólo de mi amado Thèramon sino de todas las historias que bullían dentro de mi cabeza y que no terminaban de salir por un montón de motivos de los que te he hablado en varias ocasiones. Bien, este reto en particular me atrajo mucho porque, por primera vez desde que decidí que podía escribir sobre un tema concreto, con un plazo de entrega y sabiendo que no iba a recibir más compensación por mi trabajo que el orgullo personal de haber sido capaz de hacerlo (y si acaso un ejemplar de cortesía por parte de la editorial que decidiera publicar la antología en cuestión), se me ofrecía la oportunidad de trabajar solamente con mujeres. A la mitad ya las conocía, porque habíamos participado en otras antologías, al resto las conocí dentro del grupo que formamos para la ocasión. Y, como era mi costumbre, me ofrecí a corregir todos los relatos para que quedaran bonitos, porque una buena presentación ayuda a la hora de mover cualquier trabajo. Así que, una vez más, puedo decirte que me encontré con una recopilación de relatos en la que primaban la variedad, la originalidad y la calidad literaria. Un orgullo, como te digo, formar parte de ese grupo de autoras, a las que años después se unió una ilustradora de gran talento que le puso rostro a cada uno de los relatos.

La idea era, por un lado, demostrar que las chicas también sabemos escribir terror, porque parece que a la hora de publicar algo el género condiciona el género, como te decía en mi última reflexión, y no debería ser así (si no leíste la última entrada y sientes curiosidad, pincha aquí). Por otro, hacer lo que mejor se nos da para ayudar a alguien. Queríamos que los beneficios de esta antología fueran a parar a alguna institución benéfica, pensamos en alguna que estuviera dedicada a ayudar a mujeres víctimas de violencia de género. Encontramos una. Pero por muchos motivos el grupo permaneció varios años ahí, silencioso e inactivo, hasta que una de nuestras compañeras decidió que había llegado el momento de mover la antología. Tamara Lòpez relevó a la persona que nos había reunido años atrás y se hizo cargo de la coordinación, y ya con la incorporación de María Pizarro y sus fantásticas ilustraciones, Macabras encontró editorial.

Y aquí la tienes:



Editorial Maluma
Número de páginas 302

Autoras: Bea Magaña – Cristina Béjar – Karol Scandiu – Beatriz T. Sánchez – Lorena Gil Rey – Rosa Galdo Millán – Alicia Pérez Gil – Lucía Pérez Sáinz – Montse N. Ríos – Pepa Mayo – Nidia Blackburn – Irene Comendador – Tamara López – So Blonde – Fayna Bethencourt

Prólogo: Eva Isanta
Portada e Ilustraciones: María Pizarro
Coordinadora: Tamara López
Corrección: Bea Magaña
Maquetación: Rain Cross

Sinopsis: Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft, Stephen King… Los tres maestros del terror tienen algo más en común que el género que los convirtió en iconos de la literatura: son hombres. El terror siempre ha estado ligado a lo masculino, como si el universo femenino, como si una mujer, no pudiera aterrorizarnos. Ya es hora de acabar con ese equivocado tópico de una vez por todas. Son muchos los nombres de escritoras que, durante años, nos han producido pesadillas gracias a sus historias; desde Shirley Jackson hasta Pilar Pedraza, pasando por Emily Carroll, Mary Shelley, Ann Radcliffe, Susan Hill, Anne Rice, Ángela Carter, Agatha Christie y Sarah Pinborough, entre otros. Todas ellas expertas en conseguir que durmamos con la luz encendida, todas ellas homenajeadas en Macabras gracias al magnífico grupo de autoras que ha reunido la sobresaliente Tamara López. Junto al prólogo de la actriz Eva Isanta, y las espectaculares ilustraciones de María Pizarro, Macabras es una antología hermosamente inquietante, el ejemplo perfecto de que el terror no es solo cosa de hombres, sino un género en el que las voces femeninas son capaces de darle interesantes y siniestras vueltas de tuerca.


Mi relato se titula La Reina Roja, y su peculiaridad es que está narrado a dos voces. Ya sabes que lo que más me gusta de esto de escribir es experimentar: con el tono, la forma, los tiempos, no sólo con las palabras, no sólo buscando argumentos que te sorprendan (aunque también me gusta ese reto). Aquí jugué con esas dos voces, la del narrador omnisciente en pretérito, la de Sarah en presente, y ambas enlazándose en cada cambio de escena para formar algo mágico y vivo, algo que te haga estremecer y acaso te traiga recuerdos de tiempos mejores, de infancia y juegos compartidos, de amor y deseo... enlazándose como hacen esas letras en hebreo para dar vida a lo que en apariencia no era más que un juego y en el fondo es mucho más que deseo y amor... O algo así. Si te desvelo la trama, no querrás adquirir la antología, y nos gustaría que le dieras la oportunidad, por nosotras, que la escribimos para tu disfrute, y por esas mujeres a las que intentamos ayudar a superar una clase de terror que, por desgracia, es más frecuente y más real que aquellos que nacieron de nuestra imaginación. 17 euros por 300 páginas y 17 ilustraciones es un buen precio, ¿no te parece?



martes, 6 de junio de 2017

TIEMPO PRESTADO

A veces, uno se pone a pensar en su vida (en lo que hace, en lo que le gustaría hacer, en lo que no se atreve a hacer; en lo que le rodea, en la gente que se empeña en ponerle las cosas difíciles, en la rutina asfixiante y desmotivadora; en lo que tiene, en lo que perdió, en lo que desea, en aquello en lo que ya no cree) y se deprime por cosas que en realidad no tienen tanta importancia. Porque, sabes, en la vida hay momentos buenos (que nos parecen muy pocos) y momentos malos (que se nos antojan demasiados), pero ninguna etapa dura eternamente. En tu vida personal, en la laboral, en la sentimental, siempre hay altibajos, y lo único que puede hacer que lo bueno pese más que lo malo es tu actitud. Si eliges rendirte y permites que el entorno te devore, que una situación te hunda, que la desesperanza te haga olvidar tus sueños y tus metas, estarás desaprovechando el tiempo que se te ha concedido, y bien saben los dioses que es limitado. Una enfermedad, un accidente, un ataque terrorista, un apocalipsis... desde lo más cotidiano hasta lo más inverosímil puede sobrevenir en cualquier momento y acabar con tu vida. Y, entonces, ¿qué? ¿Te lamentarás por todas las cosas que no hiciste, por todos los sueños que no cumpliste, por todos los abrazos que no diste, por cada oportunidad perdida? Cuando te amargas por tonterías, cuando te deprimes por culpa de una situación que, como todo en esta vida, tiene fecha de caducidad, cuando te rayas y en lugar de buscar motivos para seguir adelante te dedicas a encontrar excusas para no hacerlo, estás malgastando un tiempo precioso que no vas a poder recuperar. Porque, no te engañes, vas a morir, ese es el final del viaje para todos. A unos les llega antes, a otros después, pero a todos les llega el momento. Y ¿sabes lo peor de tener que morir? Que la Muerte te alcance sin que hayas vivido.

Hoy quiero utilizar este reflexión a modo de recordatorio (para ti, pero sobre todo para mí misma), y también como introducción a lo que vengo a mostrarte. A regalarte, más bien. ¿Recuerdas que hace unos días te dije que pronto habría novedades literarias? Bien, me refería a esta antología, la onceava en la que participo con un relato, la tercera que ve la luz este año. Ha tardado, pero al fin puedo decir, una vez más, que lo hicimos, que lo hice, y tenerla ya en mi Kindle, poder leerla en formato digital (después de haberla tenido en mi carpeta de textos para corregir sin las ilustraciones que ahora la acompañan) me llena de orgullo y no sólo me satisface, también me recuerda que el trabajo, la perseverancia, el deseo, la fe y las ganas son las únicas armas que necesitamos para vencer a la desesperanza, al miedo, a la desmotivación y a los monstruos que, con demasiada frecuencia, nos empujan a rendirnos y a morir antes de tiempo.

Hablemos de perseverancia, de ganas, de trabajo y de fe. Hace unos tres años, recibí una propuesta por parte de Sergio Fernández, un compañero de letras con el que había coincidido en Vampiralia. Sergio había decidido abrir su propia editorial, y su plan era estrenarla con una novela y una antología al mismo tiempo. Necesitaba un corrector, así que me propuso que corrigiera para él. Pagándome, por supuesto. Ya conoces mi máxima: si entre compañeros nos ayudamos, llegaremos más lejos. Así que acepté corregir sin cobrar. Y entré en el grupo de la antología. Como correctora, pero también como autora, si aceptaba el reto. Y ya sabes que no sé decir que no a un reto. La idea era escribir sobre gente que hubiera sobrevivido al fin del mundo. No sobre el modo en que acababa el mundo en sí, que de eso ya había muchos relatos por ahí, sino sobre los supervivientes, sobre qué tipo de civilizaciones surgirían tras un apocalipsis, sobre qué haría la gente que, tras haber superado su fecha de caducidad y haber vivido para contarlo, se encontrara de pronto viviendo un tiempo prestado. En el grupo había muchos compañeros de antologías, muchos buenos autores, muchos estilos diferentes. La calidad estaba asegurada, y pronto se demostró que también la originalidad. Y a mí me salió un relato, MOROI, una historia sobre monstruos que viven bajo tierra inspirada en La Máquina del Tiempo de H. G. Wells. Luego llegaron las ilustraciones, maravillosas, ya te lo digo, un trabajo fantástico. En pocos meses la antología estaba lista para ser publicada.

Pero... claro, la vida no es justa, ni fácil, y parece que siempre nos esté poniendo a prueba. Por motivos personales, Sergio no puedo llevar a cabo su propósito y la editorial en la que estaba trabajando nunca llegó a nacer. Así que el proyecto tuvo que cambiar de rumbo. Sabes, no era cuestión de tirar la toalla tan pronto. Sergio, como coordinador de la antología, se dedicó a buscarle editorial, y el grupo de escritores e ilustradores le apoyó en todo momento a lo largo de estos tres años. Sí, la vida nos pone a prueba, y en ocasiones saca lo mejor de nosotros. Puedo decir con orgullo que hemos tenido un coordinador estupendo y unos compañeros maravillosos y pacientes que jamás perdieron la fe ni en él ni en el proyecto.

A estas alturas de mi vida, y después de haber participado en una docena de antologías, no me sorprende que resulte tan difícil publicar una. Parece que el mercado está saturado, o que los editores y los lectores están aburridos de las recopilaciones de relatos de varios autores. Hubo conversaciones, varias negativas, algún casi, y por fin la decisión unánime de hacerlo nosotros mismos, pues tanto los relatos como las ilustraciones que los acompañan merecían ver la luz. Y de este modo, con la magnífica portada de Marco Gómez (quien hizo la ilustración para mi relato, añado con agradecimiento y orgullo), un prólogo escrito por Víctor Blázquez y tras un genial trabajo de maquetación por parte de Israel Alonso, Sergio subió TIEMPO PRESTADO. 20 relatos para después del fin del mundo, a la plataforma digital Lektu, desde donde te la puedes descargar de forma gratuita.


“Tiempo Prestado” es una antología de temática postapocaliptica, coordinada por Sergio Fernández, en la que tienen cabida géneros tan diversos como el terror, la fantasía o la ciencia ficción, donde la calidad narrativa de cada uno de sus autores brilla con luz propia, y los nombres de los mismos hablan por sí solos.
La antología se compone de un prólogo firmado por Víctor Blázquez, autor de la exitosa trilogía de temática zombi “El cuarto jinete”, publicada por Dolmen, entre otras obras de fuerte repercusión en el panorama nacional, y veinte relatos, acompañados todos por una ilustración personalizada.
Cada uno de estos relatos toca la temática postapocaliptica bajo el prisma personal de sus autores, destacando todos ellos por su originalidad y calidad narrativa. Si bien todos son muy diferentes entre sí, consiguen dotar al conjunto de la compilación de una consistencia y homogeneidad más que destacable, aunque no por ello repetitiva ni monótona.
Mención aparte merece el apartado de ilustraciones, que reflejan a la perfección la esencia de su correspondiente cuento. Los seis artistas han sabido dotar a cada una de sus obras de una calidad y un nivel difícilmente alcanzable en ninguna otra antología del panorama nacional.
“Tiempo Prestado” es muchos mundos diferentes comprimidos en uno solo, en los que el denominador común es la supervivencia en condiciones adversas, aderezado con altas dosis de terror, ciencia ficción, aventuras y fantasía.
Autores: Israel Alonso, Rain Cross, José Manuel Durán Martínez, Pablo García Naranjo, Moi Gascón, Marco Gómez, J. C. Ibarz, Tony Jiménez, Kiko Labiano, Daniel Lanza, Carlos J. Lluch, Bea Magaña, Javier Martos, Montiel de Arnáiz, Francisco José Palacios, Toni R. Pons, Lorena Raven, Daniel Rubio, Antonio Sánchez Vázquez, Beatriz T. Sánchez.
Ilustradores: Cecilia G.F., Marco Gómez, Juan Alberto Hernández, Daniel Medina, David Rendo, Nur Zaragoza.
Disponible en la plataforma digital Lektu, en formatos epub y mobi, y totalmente gratuita. Pincha en el enlace para descargarla.

Y tras esta noticia, permite que te dé un consejo: estás viviendo un tiempo prestado; procura aprovecharlo. ;)



lunes, 29 de mayo de 2017

FOTOS PARA EL RECUERDO

Hubo un tiempo en el que cada evento literario era un acontecimiento importantísimo que merecía su propia entrada en este blog, un relato al que llamaba No-Crónica llena de fotos y de agradecimientos. Pero el año pasado no hubo eventos, y casi no hubo entradas, porque no había novedades que compartir y las (pocas) veces que me senté a teclear fue para mí misma (ya sabes, mi necesidad de volver a escribir era más importante que la necesidad de comunicarme). Así, como el que ha perdido una buena costumbre por falta de continuidad, este año he dejado pasar la primera presentación sin venir a colgar fotos ni escribir una No-Crónica. Y no porque no fuera un acontecimiento importante para mí, pues cada reunión de escritores en la que participo, cada reencuentro con amigos, cada abrazo y cada charla sobre proyectos y el mundillo literario es un chute de energía que me recuerda por qué sigo empeñada en vencer en esa lucha interna que me traigo entre manos y por qué rendirse no es una opción, y me motiva y me ayuda a volver a sentarme delante del ordenador y a seguir haciendo crecer esas historias que dan vueltas dentro de mi cabeza y que no toman forma hasta que las dejo salir a través del teclado.

Bien, nadie va a hacerlo por mí, y mejor tarde que nunca. Aprovechando que ayer participé en otra presentación y que todavía me duran los efectos del chute energético, voy a colgar un par de foticos, a modo de homenaje y de agradecimiento, y sobre todo de recordatorio, para cuando vuelvan esos días en los que la realidad y la rutina me hacen pensar que soy un fraude cuando digo que soy escritora, dado que escribo muy poco y sigo sin publicar nada. La verdad, lo de publicar no es que me quite el sueño, pero ya estoy cansada se seguir poniéndome excusas para no escribir.

En marzo, aprovechando que estaba de vacaciones en el trabajo, pude viajar a Barcelona para participar en la presentación de la antología Aquel Extraño Hombre Alto de Ivan RuSo, publicada por la editorial Palabras de Agua (y cuyo enlace de compra encontrarás en el banner que tengo puesto en el lado derecho del blog). No voy a hacer una No-Crónica, sólo te diré que fue una tarde estupenda en compañía de amigos y compañeros de letras, que lo pasamos muy bien y que firmamos muchos ejemplares. La foto para el recuerdo:

Presentando junto a Antonio Sánchez Vázquez, Juan de Dios Garduño, Iván Ruso, Ana Coto y Miguel Chamizo


La de ayer fue la presentación de la antología MIERDA, publicada por Apache Libros (enlace de compra también en el banner de la derecha) en la Feria del Libro de Huesca. Ya que me perdí la primera presentación en Zaragoza (que, por cierto, fue un exitazo de público y de ventas), porque se hizo un sábado (el día 22 de abril) y no pude asistir, aproveché que en esta ocasión el evento tenía lugar en domingo (y que Athman M. Charles y su familia me invitaron a acompañarlos en su coche) y fui a dar esos abrazos guardados durante tanto tiempo, abrazos que me llenan de energía y que me ayudan a volver a escribir. La foto para el recuerdo:

Presentando junto a Daviz Rozas, Athman M. Charles, Ana Vivancos, Roberto Malo, Teresa Palomo y Rosa Vidal


No sé si voy a poder asistir a más eventos este año, pero sí sé que pronto tendré una nueva noticia que venir a compartir contigo. Sí, ya sé que lo de los relatos desperdigados por aquí y por allá no te hace tanta ilusión como la idea de una novela sólo mía publicada, pero estoy pensando en reunirlos todos y hacer un libro con ellos, y para eso tienen que ver la luz las últimas antologías que faltan. Así que espero que te alegres cuando salga la siguiente, porque eso significará que ya falta menos para que ese libro de relatos sólo míos sea una realidad.

Y ahora me voy a ver si esa energía me ayuda a seguir haciendo crecer alguna de las historias que tengo inacabadas. En marzo prometí que este año terminaba una novela. Y ya sabes que suelo cumplir los retos... aunque lo haga el último día del plazo marcado, je.


lunes, 20 de marzo de 2017

MIERDA

Esta entrada es para decirte que no hay sueños imposibles. Que hasta las fantasías más delirantes pueden llegar a hacerse realidad si crees en ti, te mueves y perseveras.

Pero deja que haga un poco de historia a modo de introducción.

Allá por 2014, cuando empecé a escribir relatos para antologías en un intento de vencer el bloqueo que me impedía volver a mis novelas inacabadas, y después de ser invitada a participar en Family Nightmares y en Santa Wiik (mira a la derecha, donde están los banners, para hacer memoria), mi amiga Wiss (Ana Vivancos), con quien participé más tarde en Mascotas y a la que pude dar un abrazo mucho tiempo guardado durante el cónclave Penumbra que se celebró en Zaragoza en 2015, me aceptó como miembro de un selecto grupo de autores locos que se disponían a escribir un puñado de relatos, digamos, insólitos. Y es que hay que estar un poco loco para querer escribir sobre la mierda, ¿no te parece?

En realidad no fue Wiss quien me propuso participar (por entonces Wiss y yo no nos conocíamos), sino David Rozas, mi colega de antologías y (hasta hace poco) coordinador de La Pastilla Roja, para la que corrijo desde que viajé con Athman a la Eurocon. Rozicas, que había leído «La cofradía del Cristo del Mal Rollito» mientras pergeñábamos la Santa Wiik en otro de esos grupos selectos que maquinan y trabajan desde las sombras, debió de pensar que la niña que no sabía resumir estaba más que preparada para seguir pariendo relatos, y que su humor ligeramente malsano encajaría sin problemas en una antología escatológica. Nada más lejos de la realidad, te lo aseguro. Le aseguré. Porque una cosa es parir un relato, y otra muy distinta es cagarlo. Y yo soy estreñida por naturaleza, además de muy aprensiva para según qué temas, y eso de hablar de cacas y tal me da tanto apuro como hablar de sexo (dijo la escritora de fantasía épica que actualmente se halla enfrascada en la reescritura de la novela erótica que escribió hará unos quince años). Pero Rozicas dijo que podía hacerlo, y ya sabes que no puedo resistirme a un reto, y menos cuando quien me lo propone afirma que cree en mí.

Bien, entré en el grupo, y ¿qué encontré allí? Pues lo mejor de lo mejor de la literatura nacional, plumas cargadas de talento y mentes retorcidas que te las hacen pasar canutas con sus relatos de terror, y también un puñado de autores a los que no conocía y que resultaron ser tan buenos como aquellos con los que ya había colaborado en alguna antología, a los que había corregido o simplemente leído. Puesto que la mayoría ya nos conocíamos, pronto me sentí como en casa. Y fue muy divertido trabajar con ese equipo, eso te lo puedo asegurar.

Pero cuando se empezaron a colgar los primeros relatos, pensé que a lo más que podía yo aspirar en ese grupo era a echar una mano con la corrección, porque ¿qué podía aportar yo, que pronuncio la palabra caca y me ruborizo de la vergüenza? Había mucha calidad literaria en esos relatos (y no me preocupaba no estar a la altura, eso nunca me ha preocupado; ya sabes que son los propios lectores los que dicen que Bea Magaña es sinónimo de calidad literaria), pero también había mucha mierda, muchísima: mierda en la antigua Grecia, mierda en el espacio, mierda en el aire, mierda en las cañerías, en retretes públicos, en fragmentos de películas, en contratos bancarios, en piezas de arte, en suelas de zapatos, en tazas de café, en la bañera... 8D ¿Qué mierda podía escribir yo que resultara original, divertida y escatológica (y que no me obligara a renunciar a esa elegancia que caracteriza a mis textos)?

Si me conoces un poco, podrás adivinar lo que ocurrió.

Exacto. Siempre soy el elemento discordante. Donde todos optan por los sueños macabros, yo me decanto por la metaliteratura con final esperanzador (Onírica), donde todos hablan de monstruos malvados, yo retrato a una criatura (casi) bondadosa (Aquel Extraño Hombre Alto), donde todos masacran a una familia, yo prefiero una especie de reunión familiar (Family Nightmares), allí donde todos tiran por los demonios, yo me meto en un videojuego (Devoradores de Almas)... Y allí donde todos se embadurnan de mierda hasta las cejas, yo escribo sobre el estreñimiento. Pero, eh, cada uno escribe sobre lo que mejor conoce, ¿no es cierto? 8D

Escribí mi relato (que no es de lo mejor que he escrito en los últimos tres años, lo reconozco, pero que tiene un algo y por el que siento un cariño especial, ya que está basado en hechos reales) y el grupo decidió que era una mierda 8D y lo aceptó. También corregí los de mis compañeros, y me sorprendió la variedad, y me maravilló la calidad que encontré, y no paré de reír mientras los dejaba limpitos de erratas para que, cuando por fin tuvieras el libro en las manos, no pudieras sino quitarte el sombrero y decir ¡Mierda!, Se lo han currado mucho, estos locos y valientes autores (y es que hay que ser muy valiente para arriesgarse a perder el respeto de tus lectores al cambiar radicalmente de registro y atreverte con un género que, cuando menos, resulta poco serio, y cuando más, hasta polémico).

Y ahí estaba el escollo al que habría de enfrentarse esta antología hecha más con las tripas que con el corazón 8D Porque, a ver, ¿qué editor estaría tan loco como para apostar por nuestra antología? En fin, lo hemos pasado bien, que es de lo que se trataba, hemos sido un equipo cojonudo y hemos compartido muchos chistes escatológicos y muchos memes de mierdas de todos los colores durante estos años. ¿Alguno esperaba en serio que nuestro proyecto llegara a hacerse realidad?

Pues, mira por dónde, yo sí lo esperaba. Y así se lo dije a Wiss cuando nos vimos en Zaragoza. Has coordinado una antología fantástica, Wiss; es original, es irreverente, es divertidísima, es atrevida, tiene muchísima calidad literaria y, para bien o para mal, va a dar mucho que hablar. Esta Mierda apesta a éxito. Así que no te rindas, muévete, sé tenaz, porque le encontrarás un buen hogar. Yo creo en ella, y creo en ti.

Wiss fue tenaz, y perseverante, se movió, le buscó un editor, creyó en esta antología. Y ahora, tres años después de que su loca idea nos llevara a juntarnos para hacer algo que nadie había hecho antes, nuestra Mierda se ha hecho realidad. De la mano de José del Río Fortich, hombre valiente e inteligente (pues vio el potencial que tenía esa colección de cacas y apostó por ella) y su editorial, Apache Libros, te presento con orgullo, algunas arcadas, mucho papel higiénico y el deseo de que disfrutes de la lectura tanto como nosotros disfrutamos de la escritura, nuestra MIERDA.



Pronto fecha de lanzamiento y más información.

Recuerda: cree en ti, muévete, persevera. Incluso los sueños más impensables se hacen realidad.


miércoles, 1 de abril de 2015

Un no parar


Pues ocurrió: una de las dos antologías en las que participo fue la ganadora de los II Premios Ultratumba, y aunque no gané la apuesta sí me sentí muy orgullosa. Vampiralia era la única antología digital nominada, y la única gratuita, así que fue una especie de hito que resultara ganadora. No sé si el hecho de haber llegado a más gente —debido al formato y a su fantástico precio, je— fue lo que le otorgó un número tan elevado de votos por parte de los lectores, ya sabes que cuando algo es gratis todo el mundo corre a descargárselo, pero ¿realmente todo el mundo lee lo que se baja de la Red sin pagar? Hum... ése es un tema sobre el que podríamos discutir largo y tendido... Pero sí tengo claro que, aunque el premio lo otorgaban los votos conseguidos y no un jurado, Vampiralia estaba entre los nominados porque las personas que llevan la revista Ultratumba consideraron que merecía estar, dada su calidad y su originalidad (sí, una antología sobre vampiros puede ser muy original, y la nuestra aborda el tema desde numerosos puntos de vista, así que la variedad está garantizada). Así pues, recibir ese premio fue una alegría para mí.



¿Que por qué no vine corriendo a celebrar la noticia contigo, si tan contenta me puse? Pues porque desde febrero mi vida es un no parar, y no he encontrado un hueco para venir a compartir las buenas noticias que se han ido sucediendo. De hecho, no debería estar escribiendo esto ahora mismo. Le estoy robando una tarde a mi trabajo de correctora, y mi intención era no actualizar el blog hasta que hubiera terminado de vaciar mi carpeta de asuntos pendientes (Sí, sé que quedó vacía a finales de febrero, pero se ha vuelto a llenar de encargos, qué quieres, me gusta corregir y no sé decir que no a según qué propuestas, je). Pero se me acumulan las noticias, así que hoy hago un alto, dejo descansar los rotus de colores y vengo a contártelas.

Iré por orden cronológico. Que voy dejando pasar los días sin pasar por aquí, pero me voy guardando los enlaces de todo lo que te quiero enseñar. Marzo trajo una nueva reseña. Esta vez, de la misma antología de la que te hablaba hace un ratito. Vampiralia fue a parar a la mesa de autopsias del Doctor Motosierra y... salió muy bien parada.

Dice de ella el Doctor Motosierra: VAMPIRALIA es un buen ejemplo de lo que las historias de vampiros han podido dar a lo largo de todo este tiempo entre páginas y páginas de relatos, desde el elegante conde Drácula hasta las infernales criaturas de THE STRAIN. Una antología donde se muestra una gran variedad de escenas, criaturas, personaje, situaciones... y calidad.

O, al menos, salió bien parada en general. Parece que mi relato no acabó de convencerle. Esto fue lo que opinó de él:

No Me Dejes”, de Bea Magaña me hace tener sentimientos encontrados. Por un lado la historia en sí resulta interesante, sobre todo en lo que se refiere a mostrar que un vampiro no solo puede succionarte la sangre para arrebatarte poco a poco la vida. No obstante la elección del escenario hace pensar que la originalidad no ha sido el punto fuerte del relato. Una pena, porque si se hubiera elegido un telón de fondo propio, hubiera ganado mucho.

Bueno, yo le diría al Doctor Motosierra que, precisamente, no buscaba originalidad cuando escribí este relato, que es mi humilde homenaje a El misterio de Salem's Lot, de Stephen King. Si no vio mi intento de escribir una especie de fan-fic o si lo obvió, centrado más en lo que le contaba que en el motivo por el que lo que le contaba transcurría en ese escenario, no puedo saberlo. Él mismo reconoce que le da más valor a la originalidad que a la calidad literaria, así que me tomo la crítica como un halago, ya que dijo que le resultó interesante, y dejo el resto a la opinión de otros lectores que quizás si lleguen a entender el homenaje que pretendí hacer al escribir este relato, del que me siento muy orgullosa.

Para leer la reseña completa, visita el blog Autopsias Literarias del Doctor Motosierra.

Huelga decir que tampoco vine a enseñarte esta reseña en su momento porque, como ya te he dicho, mi vida ha sido un no parar.

Ya sabes que hasta hace muy poco me he dedicado a corregir sin cobrar. Hay quien piensa que soy boba, que he estado perdiendo el tiempo, que me habría salido más a cuenta escribir mis propias novelas que dedicarle mis esfuerzos a las de otros, que a este ritmo me voy a quedar sentada frente a la pantalla del ordenador viendo cómo todo el mundo publica menos yo, que por mucho que me guste ayudar y que disfrute corrigiendo no debo olvidar que cada corrección es trabajo y que el trabajo debe cobrarse... Lo cierto es que a) No me sentía preparada para enfrentarme a la hoja en blanco, y corregir ha sido una forma de no perder el tiempo ni el ritmo de trabajo; y b) Cuando no tienes un título que te acredite como profesional de algo, la única forma de darte a conocer, hacerte un nombre y ganarte cierto reconocimiento es trabajar gratis, hacer que tu trabajo sea tu tarjeta de presentación, hasta que se convierta en tu carta de recomendación y tu nombre sea tan válido como ese título que no posees. Tres años corrigiendo sin cobrar, varias decenas de novelas y una docena de antologías me han otorgado el derecho a exigir una compensación por mi trabajo. Además, ahora que puedo volver a escribir (milagro que se ha obrado reto a reto, relato a relato) y que me siento preparada para enfrentarme a mis propias novelas, no tengo inconveniente en guardar los rotus y colgar el supertraje de correctora. He cumplido mis promesas, y no todos los autores a los que he ayudado pueden decir lo mismo.

Tomé una decisión. No más correcciones altruistas. Si alguien quería mi ayuda, le daría un precio. Y si nadie estaba dispuesto a pagarlo (cabía esa posibilidad, ya te digo que hay autores a los que al parecer les cuesta pagar en especias; porque mi precio era un libro dedicado, el mismo libro que había pasado por mis manos, una vez que hubiera sido publicado, y todavía hay huecos en mi estantería esperando a mis sobrinitos literarios, aunque lo cierto es que ya ni los espero) dedicaría mi tiempo a escribir. De ambas formas, salía ganando, ¿no crees?

Pues basta que me decida a decir NO para que me lleguen nuevas propuestas. Y el mes de marzo ha sido un corregir sin parar. A las antologías de La Pastilla Roja Ediciones (visita la web para conocer los títulos publicados) se han sumado las publicaciones de Dissident Tales Editorial S.C. (visita la web para ver su catálogo), numerosos relatos sueltos, una antología de la que no puedo hablar todavía y dos encargos de particulares. Y cada vez que vacío mi carpeta de encargos (le he cambiado el nombre, ya no son pendientes, ésa la borré en febrero) recibo un nuevo texto para corregir. Sí, feliz como yo sola, pero desconectada del mundo para entregar a tiempo y sin un minuto para actualizar el blog o para escribir alguno de los retos que todavía tengo pendientes.

Pero Sípuedo se ha convertido en mi consigna, y entregaré mis relatos dentro del plazo como que me llamo Bea. Ya lo verás. Vendré a contártelo. Aunque venga con dos semanas de retraso.

La noticia de marzo fue el lanzamiento de una nueva antología bajo el sello de La Pastilla Azul: MASCOTAS, en la que repito como correctora y participo también como autora con un relato titulado “Urd” (que, en la mitología nórdica, es una de las nornas que tejen el destino de todos los mortales. Por si eso te da una idea de qué clase de bichito adorable es el que he elegido para esta ocasión).

SINOPSIS

Todos hemos tenido mascotas. Quien más o quien menos un perro, un gato, un canario… También están aquellos a los que les atraen más los animales exóticos: iguanas, boas, tarántulas… Pero nadie piensa que esa mascota que tienes en casa, ese animal que te divierte, que te ayuda a pasar el rato, a no sentirte solo, a ser el recipiente del cariño que te sobra; ese animal, en definitiva, que es tu amigo, puede convertirse en tu peor pesadilla, arruinar la vida de los que quieres e, incluso, arrebatarte la tuya. Si lees este libro y eres de los que tiene mascota, nunca volverás a mirarla con los mismos ojos, ni dormirás tranquilo sabiendo que ella te observa.


Ficha técnica
Título: Mascotas. Antología VVAA 
Páginas: 278 páginas 
Idioma: Español
ISBN-10: 1508558086
ISBN-13: 978-1508558088
Edita La Pastilla Azul (La Pastilla Roja Ediciones), de Athman M. Charles. Coordinada por David Rozas, con portada de Néstor Allende, maquetación de William E. Fleming y corrección de Bea Magaña.
Disponible en amazon

Incluye los siguientes relatos:

1- Arrakis, de Ana Vivancos.
2- Nocte, de Lorena Gil Rey.
3- Manolito (tú me has matado), de David Rozas Genzor.
4- Los huevos de Catalina, de José Manuel Durán.
5- El gato tigre, de Sergio R. Alarte.
6- Cuando las aves cantan, de Marina Dal Molin.
7- Pwottohtoh (o como cojones se diga), de Néstor Allende.
8- Nueces, de Rain Cross.
9- El pollito Pío, de Judith Bosch.
10- Cotton, de Ricardo Plantagenet.
11- Urd, de Bea Magaña.
12- Rufus, de Daniel Gutiérrez.


Mascotas es la primera publicación en la que aparezco este año. No será la única que verá la luz en 2015.

Y hablando de publicaciones, también te traigo el enlace en el que puedes descargarte (gratis en Lektu, mediante pago social) el número 6 de Dissident Tales, la Revista, recién salida del horno, en la que vas a encontrar un montón de cositas interesantes y molonas... y una entrevista muy especial que no deberías dejar de leer ;)

Las secciones fijas:
EL BESTIARIO DE Mr. LINDEM a cargo de Rafael Lindem.
LA CUEVA DEL ILUSTRADOR: Javi Hernández / Teresa del Río / Verónica
Leonetti / Jordi Ponce Pérez / Ángela
F.Ayensa.
EL SERIAL DE CHABI: Tambores de Chabi Angulo.
D.T COMICS de Raúl Orte
AL OTRO LADO DEL ESPEJO con el señor Emilio J. Bernal.
EL RINCÓN DEL FRIKING, del infatigable Tony Jiménez.
POESÍA DISIDENTE: Fernando López Guisado.

EL CATAS PREGUNTA: Entrevista a Bea Magaña a cargo de Catástrofe. 
EL CINEPÁTICO DEL CIFU con Victor Cifu.
SERIAL KILLERS de Beatriz T. Sánchez.
Reseñas literarias:
Esteban Dilo con Esta noche conectaremos con el infierno.
Jorge Herrero con Pesadillas de sangre.
Artículos:
EL HOBBIT - LA BATALLA DE LOS CINCO EJÉRCITOS, Sergio González Guindero.
ESTAMOS JODIDOS, David Hidalgo.
EDUCACIÓN MALDITA, BENDITA EDUCACIÓN, Toño Diez.
CLICHÉS Y LITERATURA DE TERROR, Elvira Torres.
LOVECRAFT Y SUS AMIGOS, Víctor Ramón Beltrán.

Como ves, paso poco por mi rinconcito de la blogosfera, y actualizo de uvas a peras, pero no dirás que no te traigo un montón de novedades cuando por fin lo hago, ¿eh?

Y ahora me voy a seguir corrigiendo. Que toda corrección que vaya a cobrar tiene prioridad. ;)

viernes, 31 de octubre de 2014

Regalos de Halloween para todos


Noche de Halloween. Es tradición que los escritores compartamos un relato de terror con nuestros lectores. Y a eso vengo. Pero no te traigo un relato, ¡te traigo dos! Como sabes, este año me he propuesto dejar de ser la niña que no sabe resumir y estoy escribiendo historias cortas para varias antologías. Casi todas de terror. Porque es lo que la Musa ha querido darme en esta etapa del viaje que me lleva de regreso a Thèramon, y porque es lo que me han pedido que escriba cuando me han invitado a participar. Hasta ahora te he dado tres relatos (“La cofradía del Cristo del Mal Rollito”, en Santa WiiK, “El Recipiente”, en Family Nightmares, y “Bola de demolición”, en ¡Zombifícalo!, cuya no-crónica de la presentación te traeré un día de estos, que no se me ha olvidado, no creas, es que he estado muy ocupada este mes, corrigiendo a toda pastilla (roja/azul), je). Bien, hoy tengo el placer de presentarte los dos nuevos relatos que aparecen en otras dos antologías, y en esta ocasión sí puedo decir que son un regalo, ya que ambas se encuentran en descarga gratuita en Lektu, así que no tienes excusa.

De la primera tenías noticias, te la presenté hace un par de meses. Entonces era un proyecto, hoy es una realidad:



VAMPIRALIA, Antología de Relatos de Vampiros: Una extraordinaria colección de relatos sobre todas las clases posibles de vampiros. Autores consagrados aún sin saciar de sangre y otros que empiezan a hincar los dientes en el cuello de la literatura se unen para hacer realidad un interesante proyecto: el relato que descubre tantas clases distintas de nosferatus como escritores han participado en ella.



Mi relato se titula “No me dejes”, y es un modesto homenaje a la obra de Stephen King. Ambientado en Jerusalem's Lot, durante la noche en la que los personajes de la novela de King se enfrentan a Barlow por primera vez, narra lo que le sucede a un matrimonio de mi cosecha, y espero que no te decepcione mi primer intento de hacer un fan-fic.

DESCARGA gratuita (pincha aquí)

De la segunda no te había dicho nada. ¡No ha habido tiempo!

HELL OR WIN explica por qué se vacían las calabazas, se les practican horrendas aperturas y se colocan lámparas en su interior. De no hacerlo, podría suceder que quince autores distintos decidiesen explorar los diferentes sabores de la Noche de Difuntos. Podrían reunirse en aquelarre y arrancar pedazos de pulpa anaranjada. Pero ¿a qué sabe la carne de calabaza? ¿A dulce cabello de ángel? ¿A crema reconfortante en las noches de invierno? ¿O quizá a fiestas macabras con invitados grotescos? Puede que se pegue a tu paladar el sabor ocre de la sangre derramada, o el de unas ricas castañas asadas a fuego muy, muy lento.
No hay nada que puedas hacer ahora que se han incumplido los mandamientos y se han pervertido los ritos. Ya no está en tu mano sustraerte al poder arcano o a la magia desatada. Ha oscurecido antes de lo que esperabas y has echado la llave, pero no estás a salvo. Quince almas perversas han dejado escapar del infierno a sus demonios. ¿O son los tuyos? Ellas eligieron por ti: ¿Hell or Win? Y le ganaron la partida al mal. Aquí tienes sus quince testimonios, los quince relatos que harán más oscuras las tinieblas.

Esta antología ha nacido de la misma forma que la Santa WiiK: un reto exprés, una semana para escribir, corregir, maquetar y revisar (ahora entenderás por qué no he tenido tiempo de escribir mi no-crónica de la presentación de ¡Zombifícalo! En Barcelona), otra de esas ideas locas de Athman M. Charles, editor de La Pastilla Roja Ediciones, al que quiero y admiro y estoy profundamente agradecida por cada oportunidad para demostrarme a mí misma que Sípuedo. Ha sido una semana de locura, pero ¡otro reto conseguido! Satisfacción personal y orgullo al ver el resultado.

Mi relato se titula “Canción para la Noche de Difuntos”, y no es un relato al uso. El formato, el tono y la extensión, unidos al contenido, llevaron a Athman a elegirlo como prólogo. Espero que lo disfrutes.

DESCARGA gratuita a cambio de que compartas el enlace, lo que se llama pago social (pincha aquí)

Y, ahora, a pasar una terrorífica velada. ¡Feliz Halloween!

lunes, 6 de octubre de 2014

Mi No-Crónica del FFF2


Ciudad: Madrid. Fecha: 26 y 27 de septiembre de 2014. Lugar: Fuenlabrada. Evento: segunda edición del FFF (Festival de Fantasía de Fuenlabrada).


El año pasado acudí a mi primer evento literario, ya sabes, la Expocon de Zaragoza. Como ya te conté en su día, fue una experiencia genial y lo pasé muy bien, aunque mi timidez me impidió disfrutarlo al cien por cien, ya que fui más espectadora que participante. No obstante, fue un día intenso y completo: asistí a presentaciones y a charlas, conocí a muchos autores que con el transcurso de los meses se han convertido en amigos, di y recibí muchos abrazos y dejé de ser una desconocida dentro del mundillo literario. Cuando volví a casa me sentía llena de entusiasmo, había encontrado la inspiración y la motivación que había estado buscando, y mi Musa reaccionó ante ese estado de euforia, despertándome de mi letargo y rompiendo por fin el maldito bloqueo que me había tenido tantos años inactiva.

Tanto bien me hizo ese viaje, no sólo en lo literario sino también en lo personal, que me prometí repetir la experiencia si se me presentaba la oportunidad.

Y ésta llegó en forma de invitación.
















Como ya sabes, desde el año pasado soy la correctora oficial de La Pastilla Roja Ediciones, capitaneada por el incombustible y genial Athman M. Charles, y fue Ath quien me propuso, igual que la vez anterior, que le acompañara a la presentación de la nueva antología editada por La Pastilla, Dimensión B, y que participara junto con el resto del equipo en la charla sobre la influencia del cine de Serie B en la cultura contemporánea.

Afortunadamente, me quedaban quince días de vacaciones y no tuve problemas para elegir las fechas de modo que pudiera asistir al FFF2 y a otra presentación de la que te hablaré en la siguiente entrada (vayamos por orden, que no quiero mezclar eventos), así que le dije que sí a Athman. ¡Como para perderme un acontecimiento tan especial!


Sí, ahí estoy yo 8-)

 Salimos de Lleida el viernes a primera hora. El evento comenzaba por la tarde, pero había muchas cosas que ver y que hacer por la mañana. Reencuentros largo tiempo esperados, risas en la cafetería de la estación, los primeros abrazos, a los que siguieron muchos otros, emoción por mi parte y los ojos como platos cuando llegamos al sitio y vimos lo que tenían allí montado. Conocer por fin a Carmen Cabello y a Sergio R. Alarte y tardar menos de un minuto en decidir que eran tan encantadores como me lo habían parecido cuando les “veía” en Facebook. Movimiento dentro y fuera de la carpa, libros, carteles, objetos maravillosos expuestos en distintos stands, fans del steampunk luciendo sus mejores galas por todas partes, fotos junto a la Tardis...

Lluch y Trescuadras, imposible no quererles
Athman siempre rodeado de chicas guapas
















... más encuentros, más presentaciones, más abrazos, idas y venidas, conversaciones siempre interesantes alrededor de una mesa que pronto se convirtió en varias alineadas dentro del bar donde comimos y en la terraza cuando acabamos de comer. Y talento, talento por doquier, escritores, ilustradores, editores, artistas, colegas, compañeros de letras, compañeros de antologías, amigos. Fotos pocas, mi móvil se quedó sin batería demasiado pronto.




Asistimos a la inauguración del evento, que incluía la presentación de la antología de relatos Fuenlabrada Steampunk, también a la charla sobre el género Z, en la que Javier Trescuadras ofició de maestro de ceremonias y en la que Carlos J. Lluch y Alfonso Zamora nos hablaron de sus nuevas novelas. Muy interesante, debo decir. Nos perdimos el resto, pero es que fuera de la carpa y de las salas también había mucho que ver y que escuchar.

¡Y muchos abrazos que dar! Je.

Lluch ya no lloraba, pero estuvo en una nube todo el día

La encantadora sonrisa del mal














Momentazos épicos del viernes: las lagrimitas de Carlos J. Lluch cuando vio que Ciudad Humana 2, Caos, sí había llegado a tiempo para la presentación. La solapa improvisada que me hizo el genial Dani Expósito. Pedir un “Kiki” para comer. La presencia de la “maligna” Laura López Alfranca. La sesión de mentalismo del gran Greca. La llegada de la encantadora Laura Morales. Y una mesa larguísima llena de talento.


A esto me refiero cuando digo mesa larguísima
Expósito convirtiendo mi ejemplar de CH2 en  único















El sábado a las diez ya estábamos allí de nuevo. Nuestra charla tendría lugar por la tarde en la sala Howgarts, así que fuimos a buscarla. Y allí nos quedamos. Y es que en esa sala tenían lugar las charlas que más nos interesaban. Primero, la presentación de Los Caminantes. Aeternum a cargo de Carlos Sisí y Dani Expósito, y luego la de la antología Frankenstein, Diseccionando el mito, con varios miembros de Esmater hablando sobre la criatura, sus orígenes y sus numerosas adaptaciones al cine y su influencia en la literatura. Fotos, fotos, esta vez la batería de mi móvil aguantó más que el día anterior.





Comida a cargo de la asociación, café en una terraza y más conversaciones interesantes. Regalazo de Laura Morales. Después, vuelta a la plaza, nerviosos porque pronto nos tocaba hablar a nosotros. La aparición de dos de mis hermanos de mundos apaciguó mi nerviosismo. Hablando de fantasía épica y de Thèramon con Tamara Díaz y Adrián González se me pasó el tiempo volando. La presencia de mi reina Irene Comendador fue la guinda del pastel.






Y así, pletórica de felicidad, subí hasta la sala que nos habían adjudicado. Sin miedo.



Con la llegada de David Rozas, ya sólo faltaban el maquetador y el ilustrador para que el equipo de La Pastilla Roja estuviera al completo. Néstor Allende y William E. Fleming llegaron a tiempo. Nos acompañaban dos de los autores de la antología, Lluís Rueda y Eduardo Casas Herrer



Echamos de menos a los que no pudieron venir. Sé que se habrían sentido orgullosos si nos hubieran escuchado hablar. La verdad es que resultó una charla muy entretenida. Lluís empezó hablando de los orígenes del cine de Serie B y los demás fueron aportando información y opiniones. Yo me limité a escuchar, como correctora mi papel era hablar de la antología y de la calidad y la profesionalidad de La Pastilla Roja; pero también intervine en la charla. Y es que las preguntas del público, especialmente de Lem Ryan y de Sergi Viciana, dieron pie a un debate muy interesante acerca del género en la actualidad, de su renacimiento o de su decadencia, y descubrí que tenía algo que decir al respecto.

Prueba gráfica de que hablé delante de un montón de gente

Así que agradezco a ambos su participación, porque sin saberlo ayudaron a que mi miedo escénico desapareciera durante unos minutos y a que me resultara más fácil hablar sobre mi trabajo a la hora de presentar el libro: Trabajamos para ofrecer al lector un producto de calidad, no sólo literaria; los autores ponen el talento y la imaginación para que disfrutes con sus historias, pero nosotros nos esforzamos para que también disfrutes leyendo.


El momentazo de la tarde fue la pareja que se acercó, portando un ejemplar de Dimensión B recién adquirido, para decirme que mis palabras les habían convencido. Y es que a veces da la impresión de que los lectores se conforman con cualquier cosa y pasan por alto los errores de edición si el contenido les resulta ameno, pero a todo el mundo le gusta encontrarse un texto limpio de erratas y bien maquetado.

Justo lo que hacemos en La Pastilla Roja ;)

El equipo de La Pastilla Roja al completo, muy bien acompañado

Y tras el éxito de público y de participación, volvimos a la plaza, donde empezaron las despedidas. Los que quedamos nos fuimos a cenar, y disfruté muchísimo sentada en una esquinita de la mesa hablando con Athman, Irene y Carlos Sisí, aunque el contenido de esa conversación no voy a compartirlo, porque hay ciertas cosas que no deben ser contadas ;) O, como no me cansé de oír durante esos dos días: lo que pasa en Fuenla, se queda en Fuenla.


Quiero acabar esta no-crónica dando las gracias a nuestros anfitriones, Toluuuu y Pili, que nos acogieron en su casa los tres días que pasamos en Madrid. Sin su generosidad, me habría tenido que conformar con hacer una visita relámpago, ida y vuelta el mismo sábado, y no habría tenido la oportunidad de vivir un fin de semana tan fantástico y enriquecedor. Estoy en deuda con vosotros, amigos, y os quiero muchísimo.