lunes, 17 de diciembre de 2018

La portada de Laudaner y del ilustrador que me eligió


Hace unas semanas te hablé de mi nueva aventura literaria. Te expliqué el origen de la palabra laudaner y su significado. Te dije que el libro, aunque no era una de las Historias de Thèramon que muchos esperan, está relacionado con mi mundo fantástico. Después vine a contarte cómo, antes incluso de decidir si lo publicaría de forma tradicional o lo subiría a Amazon como hice con mi primera novela, una editorial se interesó por el proyecto y me pidió el manuscrito. Tras anunciar la fecha de la presentación (23 de enero de 2019 en Lleida, en cuanto sepa el lugar y la hora te lo haré saber) solamente resta mostrarte la portada y hablarte un poco del argumento.

Pero antes de enseñarte la imagen que me tiene enamorada quiero contarte una historia preciosa que habla de generosidad, de compañerismo, de amistad y de agradecimiento. Porque soy una laudaner, y eso es lo que hago: narrar, recitar, cantar y contar historias.

Y porque el ilustrador que ha hecho la portada merece tanto como la editorial que le dedique una entrada.

Le conocí en 2013, durante mi visita a la Expocon de Zaragoza, aunque creo recordar que en aquella ocasión no llegamos a hablar. En aquella época yo todavía era esa chica extremadamente tímida que no se atrevía a saludar a casi nadie aunque casi todos los presentes eran contactos míos en Facebook. De hecho, fue en esa red social donde cruzamos las primeras palabras, a raíz de una portada que había hecho y sobre la cual animó a sus contactos a especular, a intentar adivinar de qué trataba el libro que había ilustrado. Yo me animé a buscar la respuesta en aquella imagen y gracias a mis deducciones gané un ejemplar de dicho libro. Y fue mirando aquella portada cuando me enamoré de su talento y empecé a fantasear con la idea de tener una portada suya para una de mis novelas.

El libro en cuestión se titulaba Zona Catastrófica y lo firmaba Antonio Sánchez Vázquez, al que en este blog siempre llamo Mellizo. Y fue tras haberlo ganado que Mellizo me propuso participar en una antología que él coordinaba y cuya portada puedes ver en algún lugar a la derecha. Portada que, de nuevo, era obra del que ya se había convertido en mi ilustrador favorito. Bueno, no era mi sueño, porque compartía libro con otros catorce o quince autores, pero era lo más parecido que podía obtener, dado que no había novela terminada que precisara una portada. La antología se tituló Family Nightmares. Y aunque esta entrada está dedicada al ilustrador, menciono a Mellizo porque tiene gran parte de la culpa (o del mérito) de que Laudaner exista.

Te he contado en alguna ocasión que tras la Expocon me convertí en la correctora de la Pastilla Roja ediciones. También, que presenté relatos a varias convocatorias y que aparezco en cinco de ellas como autora. La primera en la que participé se titulaba Santa Wiik, y en un principio llevaba una portada de este genial artista. Esa imagen fue la que inspiró mi relato.

Presentamos Family Nightmares en la librería Gigamesh (Barcelona) en junio de 2014, estuvimos un puñado de autores y el ilustrador. Esta vez sí me atreví a hablar con él (fue a recogernos a la estación a Athman y a mí y pasamos la mañana juntos), pero creo que no llegué a decirle que estaba escribiendo una novela de terror y que soñaba con que él hiciera la portada.

Ese mismo año viajé a Fuenlabrada (Madrid) para participar en una charla como miembro de la Pastilla Roja, y allí volvimos a coincidir. No sé si se lo dije entonces. Puede que no. Al fin y al cabo, mi novela seguía inconclusa.

Pero en algún momento me animé a escribirle un mensaje y llegamos a un acuerdo. Al final, como tardé en terminar la novela y a él le llovían las ofertas de trabajo, la cosa quedó en un «búscame dentro de un tiempo». Y como esa novela sigue en el cajón por varios motivos (personales, no literarios), mi sueño seguía sin cumplirse. Aunque nunca olvidado. Soy obstinada y quiero una portada suya sí o sí. Me da igual cuánto tiempo tenga que esperar.

Y mira tú por dónde, que el día que anuncio que publico Laudaner en enero recibo un mensaje suyo. Que felicidades por tu próxima publicación, que si sale con editorial o autopublicado, que si ya tienes portada. Y cuando le digo que no, pero que la editorial me da carta blanca para hacer una, aunque yo de hacer portadas no tengo ni idea, su respuesta es: «Si hiciera falta, tienes portada». Porque tenemos un trato, porque cuando ayudas te ayudan, porque le hace ilusión acompañarme en esta aventura. «Tú pide».

Y el grito de alegría que di se debió oír en mi pueblo, que queda a cuatrocientos kilómetros de donde vivo. Porque tener una portada obra de Daniel Exposito es un lujazo, y es un sueño cumplido, y el mejor regalo de cumpleaños por adelantado que nadie me haya hecho jamás.

Para que veas que no exagero, voy a dirigirte a su portafolios. Pincha aquí y verás su trabajo. Después vuelve y dime que lo que has visto no te ha dejado con la boca abierta y que no te ha puesto los pelitos de punta. Ya. Sabía que te iba a encantar.

Después de preguntarme de qué trata Laudaner, Daniel me preguntó si tenía alguna idea para la portada. Lo cierto es que sí la tenía, una bastante sencilla pero que para mí representaba muy bien la esencia de mi libro. Algo como esto:



Sin embargo, no le mostré la foto que había tomado dos años atrás y que por ser de mala calidad no servía a la hora de hacer la portada yo misma (de que una amiga que hace sus propias portadas me la hiciera, quiero decir). Lo que hice fue enviarle un relato titulado Laudaner por si le servía de inspiración y decirle que lo dejaba a su elección. Confiaba plenamente en él. Le gustó el relato y probó un par de cositas, pero no le convencieron. Demasiados elementos, demasiado recargado. Al final se decidió por una imagen sencilla, elegante e impactante. Y cuando me la enseñó supe que el destino existe:



¿Dirías que acertó de pleno? Porque cuando la vi pensé que me había leído el pensamiento. Era mi idea, pero bien hecha, muy elegante, ¡joder, preciosa! Y me enamoré al instante. Se la enseñé a tres amigos (mis lectores cero) y dijeron que les encantaba. Se la enseñé a Lupe y me dijo que le encantaba.

Ya sé que no eres de dejar comentarios, ni yo de responderlos, pero me gustaría que por una vez hicieras una excepción y me dijeras si te gusta tanto como a nosotros. Y, de paso, que le des un Like a la página de Daniel Exposito en Facebook, porque así podrás seguir disfrutando de su trabajo y de su talento.

En la próxima entrada te enseñaré la sinopsis. Que sí, que al final he sido capaz de resumir mi trabajo en un par o tres de párrafos. Ya sabes que, cuando me lo propongo, soy capaz de *Hacer Que Suceda*



8 comentarios:

  1. Me encanta. Gran trabajo de mi tocayo para una gran historia de mi Omega :)

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  2. Pues me gusta mucho la portada. Preciosa. Felicidades a Daniel por su trabajo. Y, por supuesto también a ti. Deseando estoy de leerla

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  3. Es una portada muy bonita Muy buen trabajo 👏

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  4. Ya sabes lo que pienso. Me encanta. A por todas, dragona!

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  5. Preciosa y digna de una historia como Laudaner. 😍

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  6. Me encanta y muero de ganas de leerlo, la portada es divina.
    Te lo mereces a por todas hermosa dragona 😘😘👏👏

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  7. La portada es superchula!!! Ademas, es muy Bea!! Ideal!!

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